Camino al Este, crónicas de amor y desamor

Camino al Este. Crónicas de amor y desamor es el relato de la larga travesía del escritor argentino Javier Sinay desde Buenos Aires a Kioto, a lo largo de cinco meses y atravesando más de 15 ciudades en un periplo que transita diferentes culturas, idiomas y costumbres bajo el signo de los sentimientos.

Todo empezó cuando Higashi –su novia de ascendencia japonesa, hoy su esposa- le dijo que viajaría a Kioto para dedicar un año a estudiar la ceremonia del té. Y tras sus pasos parte el autor: “Yo no tengo un mapa en el que voy marcando los países que conozco. Yo no tengo un plan de millas acumuladas ni una aerolínea favorita” pero “ahora, de un día para otro, voy a atravesar de punta a punta la extensión de 14.953 kilómetros que tiene Eurasia, y voy a hacerlo solo. Porque me doy cuenta de que ya no tengo otra salida más que ir en busca de Higashi”.

En las calles de Seúl. Foto Javier Sinay.

“Soy periodista desde hace mucho tiempo y ya tenía un par de libros publicados; entonces primero pensé en hacer el viaje y después en hacer un libro: primero porque es mi manera de relacionarme con este tipo de cosas, a través de la escritura; y por otro lado también para financiar el viaje con un contrato de adelanto. El origen del libro –cuenta Javier Sinay- es un poco el reflejo de un periodista profesional, en ese sentido, pero al final creo que es lo más comprometido, lo más íntimo que escribí, porque terminé contando muchas cosas de mi historia personal”.

Al trazar su itinerario, vio además que en el medio de su periplo estaba Grodno, el pueblo de sus antepasados, llegados a la Argentina desde la actual Bielorrusia con las corrientes migratorias que se sucedieron entre fines del siglo XIX y principios del XX.

“Y pensé, si voy a Bielorrusia tengo que ir a Rusia, a Moscú, y luego me di cuenta que estaba el tren Transiberiano, que podía llevarme a China. Pensé en hacer reportajes, y seguramente traería nuevos contactos y otras cosas, y pensé en hacer un libro, pero no sabía al principio cuál iba a ser el denominador común”.

“Al principio no sabía, porque decía: ‘¿Qué pueden tener en común París y Ulan Bator? ¿Mi mirada, yo que estoy viajando? Puede ser, pero falta algo más, más concreto’. Empecé a buscar historias ocurridas en cada lugar. Me había marcado un itinerario con 21 ciudades y empecé a googlear leyendo diarios… en cualquier lugar del mundo hay un diario en inglés. En Siberia está el Siberian Times, en China está está el China Daily… Leía el diario local y leía la sección de viajes o de internacionales del Guardian, el New York Times o El País, y anotaba. Primero me hice una larga lista de temas, porque para cada lugar me anotaba lo que había pasado en el último año y medio, y en un momento me di cuenta de que tenía dos, o tres o cuatro historias de amor, o de vínculos, o de desamor, o de soledad. Y eso me hizo clic en la cabeza y dije: “Claro, si yo estoy viajando para visitar a mi novia, este es el denominador común, tengo que hacer este tipo de historia, no entiendo el amor como algo pequeño y obvio, el amor romántico, el amor naif es parte de otra cosa. No lo dejé de lado, pero no solo eso sino que busqué historias de amor, desamor, compañía, sexualidad. Después hice una segunda búsqueda enfocando más en eso”.

Así, conforme avanzan las páginas y las ciudades, logran vida y voz las historias de dos performers que tienen sexo en vivo en Barcelona; la de una pareja que se ama -con candados incluidos- en París; la de un político y asesino alemán que cruzó la frontera del amor al odio; la de un padre chino en busca de un amor -o un buen partido- para su hija.

Candados de amor en París. Foto Javier Sinay.

“Cuando uno hace un viaje tan largo se da cuenta de que Argentina es un rincón en el mundo, y hay muchos rincones en el mundo y muchas cosas pasan a la vez. Y entonces uno puede desdramatizar un poco las cosas… .eso no significa que las cosas que pasan no sean difíciles, sino que hay que tratar de tomar un poco de distancia y no ahogarse”.
“Hay lugares adonde llegué con la historia identificada, por ejemplo París con el tema de los candados. Hay lugares a donde llegué con el tema identificado pero la historia más o menos, por ejemplo, en Barcelona yo sabía que había una pareja que hacía sexo en vivo, y quería entrevistarlos, pero ellos no quisieron darme la nota. Lo que pasó es había cuatro parejas más que hacían sexo en vivo. Yo sabía que quería hablar de sexo en Barcelona, porque me parece que es una ciudad hedonista y liberal, entonces tenía más o menos ese tema y esa historia. Y después hay lugares adonde llegué sin nada porque en Google no había podido identificar ninguna historia y después no me había dado el tiempo para buscar por otros modos. Por ejemplo en Pekín”.

“En China la gente se casa no más tarde de los 27 y un gran porcentaje se casa por acuerdos de familia. Hay jóvenes que tienen 33 años y no están casados, entonces los padres se empiezan a preocupar. Y van a los parques con un currículum impreso en una hoja, de sus hijos, e intercambian a ver si encuentran alguien que cumplan con los requisitos que quieren como pareja para sus hijos. No es cualquier parque: son algunos parques. La pregunta que me hacía yo es si tu padre puede ser más eficiente que Tinder. Después me junté con una periodista en China que me confirmó que eso era así”.

“Al tercer día de estar en Pekín fui a un parque. Unos estudiantes, dos estudiantes chinos, un varón y una mujer, de 19 y 20 años, estudiantes de español, me acompañaron y me hicieron de traductores. Hablaban excelentemente bien el español. Llegamos adonde estaban los padres y hablé con el señor Liu, que me dejó solo sacar fotos del CV de su hijo, pero no a él, Ningún padre quería que le saquen fotos, porque es una deshonra en realidad que tu hijo no esté casado”.

“Volví al día siguiente. Estaban todos en otro parque, y ya se conocían todos, no había mucho intercambio. Al segundo día el señor Liu abrió una bolsa que tenía y me mostró que tenía una botella de agua, unos dados y una tablet con un video de su hija, que era un video editado con una canción y fotos que iban apareciendo de ella al lado de un árbol de cerezas. Y el tercer día, increíblemente, hizo match con otro señor. Eso fue fascinante. Si hubiera sido un cuento, y hacían match al final, hubiera sido bastante obvio. Pero pasó, pasó delante de mis ojos. El último día”.

El señor Liu muestra el CV de su hija. Foto Javier Sinay.

“En Japón me pasó lo mismo, no iba con una historia cerrada o identificada, aunque sabía que quería hablar sobre el entretenimiento adulto que hay en Japón, sobre el tema del sexo, ese contraste tan grande entre tasas muy altas de adultos vírgenes y adultos que no han tenido sexo en el último mes, o adultos solteros. Casi la mitad de los hombres y las mujeres son solteros. Hay un contraste entre eso y mucho fetiche, cosas que nosotros consideramos perversiones. Un sex shop de seis pisos al que fui, lleno de gente, y no estaba en una galería, daba a la calle… Japón es un país de contrastes, muchos no los entendemos”.

“Con respecto a los intérpretes, fui contratando en cada lugar, pero no profesionales porque son muy caros, sino cualquiera que hablara más o menos inglés. Contraté muchos periodistas, como en Alemania, Francia, Rusia, Mongolia, China. En Japón no, pero el gremio periodístico se activa, hay mucha solidaridad, a mí me funciona mucho. Y muchas veces los periodistas ellos mismos me hacían de traductores”.

Emoción en Mongolia

“En el capítulo de Mongolia hay un señor que toca un violín tradicional que se llama moorin khuur, es un violín grande de dos cuerdas que se hacen con crin de caballo y siempre termina rematado en una cabecita de caballo. El caballo es un animal casi sagrado en Mongolia, es poderoso. Yo había encontrado acá unos videos de unos músicos que tocaban violín en las montañas de Mongolia y cantaban el canto de garganta, como un canto gutural, muy inquietante pero muy hermoso”.

“Entonces dije: ‘Quiero hacer un video así y entrevistar a uno de ellos’. Cuando estaba allá me di cuenta de que podía incluir eso en mi libro porque en las bodas ellos participaban y tocaban. Y me dijeron que en Ulan Bator estaba el wedding palace más grande de Asia. Yo decía pero bueno, ¿qué es? Es un lugar donde la gente hace la ceremonia civil y después va a otro salón y hace la ceremonia tradicional todo junto. Y es el único lugar de Ulan Bator donde la gente se casa. Y parece que en otros lugares de Asia hay otros wedding palace. Fui a Ulan Bator, entrevisté a la jueza, le pregunté qué le decía la gente, me contó anécdotas, que el casamiento que más la había impresionado era el de un hombre sin piernas, en silla de ruedas, con una mujer muy hermosa, y que el hombre le decía: ‘Yo no entiendo por que esta mujer me elige’, y después me contaba que antes de casarse tenían una charla con una oficial de asuntos familiares, que ella había trabajado de eso y que la charla consistía en explicarles a los que se iban a casar cómo formar una buena familia mongola. ¿Y cómo es? Muy tradicional, el hombre es el que manda y la mujer lo apoya. Y la mujer confía en que si lo apoya el hombre va a estar bien y eso le va a traer bendiciones a la familia”.

“Y me invitó a dos casamientos, la mañana de un sábado. Uno de esos se suspendió, nadie sabía bien por qué. El otro casamiento estuve ahí y fue emocionante, porque podés irte a la otra punta del mundo, pero el acto de amor es emocionante Y la gente, era gente era muy sencilla, de clase trabajadora, y lloraban de felicidad”.

La historia del señor Liu

“Creo que me conmovió la historia del señor Liu, el chino, porque era un señor que debía tener 64 años y que tenía una sola hija, porque era de la época de la política del hijo único. Hay una desproporción… Ese era mi otro tema: si no salía lo de los parques quería hacer algo con la desproporción entre hombres y mujeres. El señor Liu y su hija eran de una provincia, a mil kilómetros de Pekín. La hija consiguió un trabajo en Pekín y se fue, y como no tenía marido el padre dejó la provincia, se instaló con ella -que alquila una habitación de 8m2- y va todos los días a buscar un novio para la hija. Y el padre era viudo y no quería hablar de su mujer porque decía que no quería entristecerse…”.

“El señor Liu me decía que se iba a dormir poniendo una canción de una cantante china que hablaba de una historia de amor; en el libro está la letra: era la historia de una mujer que sufría por amor, y me dijo que lo había puesto en la tablet y se había quedado dormido con eso”.

Camino al Este: las tapas de las ediciones argentina (izquierda) y española (derecha).

Javier Sinay, Camino al Este. Tusquets, colección Mirada Crónica dirigida por Leila Guerriero.

Grecia, el deber de oír el grito

Cuando un griego recorre Grecia, su viaje se transforma fatalmente en una búsqueda dolorosa de su deber. ¿Cómo llegar a ser dignos de nuestros antepasados y continuar, sin deshonrarla, la tradición de nuestra raza? […] Un paisaje griego no nos produce a nosotros, los griegos, un estremecimiento de belleza desinteresada, el paisaje tiene un nombre – se llama Maratón, Salamina, Olimpia, las Termópilas, Mistra-, está ligado a un recuerdo; aquí fuimos deshonrados, allí nos cubrimos de gloria, y de pronto el paisaje se transforma en una historia llena de lágrimas y de tribulaciones. Y el alma entera del peregrino griego se conmueve. Cada paisaje griego está tan impregnado de felicidades y de desdichas que han tenido repercusión mundial, tan pleno de esfuerzo humano, que se yergue ante uno, severo, y es imposible sustraerse. Se convierte en un grito y hay el deber de oírlo.

Niko Kasantzakis. Carta al Greco. Lohlé-Lumen

Dunedin literaria

Un viaje reciente a Nueva Zelanda nos llevó hasta Dunedin, en la Isla Sur. Tuvimos así la ocasión de descubrir una de las “ciudades literarias” designadas por la Unesco, en las remotas tierras del Pacífico Sur que hace más de 800 años fueran colonizadas por los maoríes.

Con una población de unos 125.000 habitantes, Dunedin es la principal ciudad de la región de Otago y la segunda ciudad más importante de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Se convirtió en la octava Ciudad Literaria declarada por la Unesco en diciembre de 2014, junto con Praga, Heidelberg y Granada.

¿Cuáles son los criterios para que la Unesco designe a una ciudad como Literary City o Ciudad Literaria? 

Especialmente la cantidad de bibliotecas, las librerías, los centros culturales, los programas educativos, los eventos literarios y culturales a lo largo del año, así como su tradición de sus autores.

Cada ciudad debe postularse ante la Unesco y cumplir los criterios requeridos: un valioso patrimonio literario, una escena contemporánea vibrante en materia de cultura, colaboraciones internacionales, programas de compromiso cultural.

Dunedin, junto con las otras 19 que conforman el listado, los tiene todos. Veamos de qué se trata:

1. Herencia multicultural: Dunedin es la cuna del pueblo kai, cuya cultura se transmitió oralmente durante siglos. A mediados del siglo XIX, la inmigración escocesa hizo presente los versos de Robert Burns. Hoy son numerosos los escritores, poetas, ilustradores y dramaturgos que unen la cultura maorí y del Pacífico con las tradiciones europeas.

2. Una gran ciudad para los escritores: aquí vivieron el peota Thomas Bracken, autor del himno nacional de Nueva Zelanda; Charles Brasch, que fundó el principal diario literario; y los poetas Janet Frame y Hone Tuwhare. En el centro de la ciudad, la plaza llamada Octagon, domina el conjunto una estatua de Robert Burns. Allí mismo hay un Writer’s Walk.

3. Herencia de impresores: desde el sigo XIX se instalaron algunos de los principales imprenteros y editores. Además de Coulls Somerville Wilkie, A.H. & A.W. Reed y John McIndoe, de inportancia nacional, se destacan las publicaciones de la University of Otago Press.

4. Bibliotecas: aquí se abrió en 1908 la primera Biblioteca Pública y libre. Más de un millón de personas la usa anualmente, y un tercio de los habitantes participan en los eventos culturales. La Dunedin Public Library conserva la Reed Collection, una serie de valiosos libros, muchos de origen europeo.

5. Centro del Libro: lo estableció en 2011 la Universidad de Otago, para convertirlo en un centro de excelencia sobre la historia del libro, la cultura impresa y los nuevos modelos de publicación y distribución.

6. Libros para niños: viven en Dunedin varios escritores e ilustradores de libros para niños, multipremiados.  Existen asimismo numerosos programas de lectura y promoción del libro para los niños.

7. Teatros y dramas: la ciudad mantiene una tradición importante relacionada con la literatura dramática y el teatro, a través de sus compañías teatrales, sus poetas y la Universidad.

8. Música y letra: Thomas Bracken, oriundo de Dunedin, fue el poeta más amado del siglo XIX y es el autor del himno nacional God Defend New Zealand. Hoy la música florece en la cultura popular.

9. Patronazgo literario: la Sociedad Robert Burns tiene sede en la Universidad de Otago, que también ofrece residencias para escritores de libros infantiles y promueve otros programas relacionados con la literatura y la edición.

10. Eventos literarios: la ciudad tiene un importante calendario y una larga tradición de lecturas públicas y poesía. Hay talleres de escritura, paseos literarios y seminarios educativos.

El listado total de Ciudades Literarias, declaradas desde 2004, es el siguiente:

1.Edimburgo (Escocia): Su Festival Internacional del Libro, que se organiza en agosto de cada año, se considera el más grande del mundo.

2.Melbourne (Australia): es famosa su librería City Basement Books, decorada como si fuera un lugar de “Alicia en el País de las Maravillas”.

3. Iowa (EEUU): en 1936 se creó aquí el primer Máster de Escritura Creativa del mundo. Desde 1955, 25 autores de esta ciudad ganaron el Pulitzer. Su librería más famosa es la Prairie Lights.

4. Dublín: el 16 de junio celebra el Bloomsday en homenaje a James Joyce y su Ulises. Además vio pasar a Oscar Wilde, WB Yeats, Samuel Becket. Tiene cuatro premios Nobel: George Bernard Shaw, Yeats, Becket, Seamus Heaney.

5. Reykjavik (Islandia): la primera de habla no inglesa en integrar la red. No solo el Nobel Haldor Laxness hace a su reputación: hoy es célebre el escritor de novela negra Arnaldur Indridason.

6. Norwich (Inglaterra): en 1395 apareció aquí el primer libro en inglés escrito por una mujer, Juliana de Norwich. ¿Su mejor librería? The Book Hive.

7. Cracovia (Polonia): la cuna de los escritores Wislawa Szymborska y Czesław Miłosz. Sede de importantes festivales, su género predilecto es la poesía.

8. Dunedin (Nueva Zelanda): tuvo la primera biblioteca pública y libre en Nueva Zelanda.

9. Heildelberg (Alemania): en el valle del RIn, ha recibido en su historia a Gohete y Hölderlin, entre otros poetas. Cuna del romanticismo alemán en el siglo XIX.

10. Granada (España): atada para siempre a la memoria de Federico García Lorca. Es una ciudad de ambiente estudiantil con numerosos acontecimientos literarios y culturales.

11. Praga (República Checa): Kafka, Max Brod, Rilke y Kundera caminaron sus calles. Tiene una importante industria cultural y una calle dedicada al poeta Jan Neruda, que inspiró a Pablo Neruda.

12. Ulyanovsk (Rusia): famosa por sus poetas, sus salones literarios y por ser la ciudad de Ivan Goncharov, autor de Oblomov, aquel famoso por su indecisión y pereza. Por lo tanto el festival literario más famoso se llama… Get off the sofa!

13. Bagdad (Irak): aquí se encontraba, en la biblioteca Bayt al-Hikma, la mayor colección de libros del mundo en el siglo IX. La literatura es un sinónimo de esperanza en una capital devastada por la guerra.

14. Tartu (Estonia): pionera en la defensa de la cultura y el idioma locales. Sede de varios festivales literarios y del Museo Literario Estonio.

15. Lviv (Ucrania): iglesias, librerías, museos, teatros y bibliotecas dibujan el paisaje urbano. Tiene un festival literario anual y aquí existe la imprenta más antigua de Europa todavía activa: imprime desde 1586.

16. Ljubljana (Eslovenia): el año es una sucesión de eventos literarios y musicales. Se estima que cada uno de sus habitantes visita la Biblioteca Municipal cinco veces al año.

17. Barcelona (España): tiene cuatro festivales literarios, una importante industria editorial y dos idiomas, español y catalán. También es el escenario habitual de numerosos escritores latinoamericanos.

18. Nottingham (Reino Unido): tiene 18 bibliotecas y numerosas librerías independientes; supo del paso de Lord Byron y DH Lawrence.

19. Óbidos (Portugal): famosa por su muralla medieval. La Iglesia de Santiago es hoy una librería, en tanto otras funcionan en un mercado o una bodega.

20. Montevideo (Uruguay): Galeano, Benedetti y Onetti hacen a su tradición literaria. Hogar de tertulias y debates literarios, los libros viejos se van a buscar a la feria Tristán Narvaja.

Italia celebra sus parques literarios

mappa-724x1024El 22 de octubre Italia celebra la Jornada Nacional de los Parques Literarios, un evento que incluye visitas, paseos y otras iniciativas gratuitas para gratuitos para revivir la atmósfera y la sugestión de aquellos sitios donde nacieron los grandes poemas y novelas italianas.
La Jornada cuenta con el apoyo de la la red de la Sociedad Dante Alighieri: durante ese día, los parques literarios que custodian los recuerdos e inspiraciones de poetas y escritores de todos los tiempos abren al público con iniciativas que incluyen paseos, degustaciones, lecturas, exposiciones y representaciones teatrales.
El conjunto de acontecimientos previstos para ese domingo, durante el cual los parques literarios tendrán entrada gratuita, se puede consultar en www.parchiletterari.com.

Petrarca. En el parque dedicado a Petrarca, en Padua y en los Colli Euganei, los visitantes pueden descubrir lugares que inspiraron los versos del poeta aretino y las cartas apasionadas de los grandes poetas del romanticismo, desde el amor cortés de los trovadores provenzales a los poemas de Shelley, Byron y Foscolo.
En el parque se visitan oasis naturales, abadías, castillos, villas, termas y la casa del Francesco Petrarca en Arquá, última y amada morada del poeta. Por la tarde se prevén paseos literarios con la inauguración de algunas placas y una degustación final.

Eugenio Montale. En el parque consagrado a Eugenio Montale, en Cinque Terre (Liguria), se hallan todas las impresiones y huellas del poeta genovés, reconocido en 1975 con el Premio Nobel: el parque encierra el paisaje natural que inspiró al poeta, y que la Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad.
Este espacio literario invita a caminar entre los pueblos de Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, donde se hallan las mismas vistas y villas descritas por la sensibilidad del poeta: en particular Monterosso, donde tiene sede la célebre “casa de las dos palmeras” o la “pagoda amarillenta”, como Montale describía la casa donde pasaba sus vacaciones estivales.

Dante Alighieri. El parque literario “Las tierras de Dante” lleva hacia el descubrimiento de los pueblos y lugares donde vivió el Sumo Poeta. El itinerario abraza un territorio muy vasto, que va desde Florencia a Ravenna: sin embargo, es posible realizar paseos más breves.
El fin de semana del 21 y 22 de octubre un evento especial celebrará también los 750 años del nacimiento de Giotto, con un itinerario guiado hacia el descubrimiento de paisajes ricos en arte y cultura. En particular se visita Vicchio, donde está la casa natal de Giotto y un museo de arte sagrado dedicado al Beato Angelico.

Giosué Carducci. Un poco más al sur, en la provincia de Livorno, está el parque de Giosué Carducci, donde se encuentra intacta la atmósfera de los antiguos poblados -Castagneto Carducci, Bolgheri y Donoratico- descritos en los versos y cartas del poeta, Premio Nobel en 1906. “Aquel tramo de la Maremma que va de Cecina a San Vincenzo, es el círculo de mi juventud… las dulces colinas, el camino del vino, los bosques, los olivares, los pinares sombríos, el canto de las cigarras, las amplias playas sobre un mar cristalino”.

Pier Paolo Pasolini. En Ostia, cerca de Roma, el parque dedicado al escritor e intelectual romano Pier Paolo Pasolini se convirtió, tras años de abandono, el un lugar que conmemora el trágico fin del autor con un monumento realizado por el escultor Mario Rosati. El sitio se encuentra dentro del espléndido oasis natural protegido Lipu, que permite organizar excursiones en un entorno natural.

Gabriele D’Annunzio. A su vez en el parque dedicado a Gabriele D’Annunzio, en Anversa (Abruzzos), tendrá varias actividades en torno al pueblo, que domina el último tramo de las sugestivas gargantas del Sagitario, hoy una reserva natural. El sitio de la provincia del L’Aquila inspiró a muchos otros literatos, botánicos, artistas y viajeros; incluso el gráfico holandés Maurits Escher se inspiró en Castrovalva, antiguo pueblo a 820 metros de altura entre las gargantas, para sus visiones geométricas.

Carlo Levi. En el parque de Aliano (provincia de Matera, Basilicata) dedicado a Carlo Levi se reviven las emociones y lugares descritos en la novela Cristo se detuvo en Eboli: pasando por allí y sus alrededores se capta el sentimiento poético y el profundo amor del escritor por la tierra lucana y su gente. Incluso las leyendas de los brigantes, los lobos y las brujas son elementos que suscitan en el visitante las mismas emociones de maravilla y estupor que sintió Levi al comienzo de su confinamiento.

Otros parques. En Sicilia hay otros parques literarios: el de Caltanissetta, dedicado al dramaturgo siciliano Pier Maria Rosso de San Secondo, el de Aliminusa entre Cefalú y las Madonie, consagrado al poeta Giuseppe Giovanni Battaglia, y el de Polizzi Generosa, dedicado a Giuseppe Antonio Borgese.
Asimiso en Galtelli, Cerdeña, un parque literario recuerda a la Premio Nobel Grazia Deledda; y en Adda Nord se encuentra otro dedicado a Alessandro Manzoni, autor de Los novios.

Toledo (Rainer Maria Rilke)

No cabe duda de que jamás podré decir cómo es esto de aquí, querida amiga (esto se reserva al lenguaje de los ángeles, con el que intentan comunicarse con los humanos), pero cuando le digo que esto sea así, que en realidad existe, ha de creerme, cueste lo que cueste. No se puede describir a nadie. Aquí no existe el azar: todo responde plenamente a una ley.
Esta extraordinaria presencia tiene todo el caracter sideral de los astros cuya proyección hacia afuera y cuya posición en el espacio es tal, que ahora comprendo la leyenda según la cual Dios, el cuarto día de la creación tomó en sus manos el sol y lo puso justo encima de Toledo. Ya he recorrido los diferentes lugares y me he empapado el alma con todo ello para retenerlo para siempre: los puentes, los dos puentes, este río y sobre él esta extensión abierta del paisaje abarcable a la mirada, que no es definitivo ni acabado, que aún está elaborándose. […]
Me duele no hallar el tono exacto para describir todo lo que he visto. Aquí, por primera vez, he imaginado que sería posible recorrer diariamente la ciudad para cuidar a los enfermos; atravesando esta ciudad todos los días, uno podría insinuarse en cualquier esquina y esfumarse en lo angosto de una callejuela. No hay forma de asomarse al “exterior”: todo está intensamente marcado por los límites que lo deslidan de lo de “fuera”…

(Rainer María Rilke. Cartas del vivir. Carta a M. von Thurn und Taxis. Obelisco)

Santiago de Compostela (por Camilo José Cela)

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“Sí, el gótico es el oro y el románico la humilde, la sencilla, la bellísima plata. El vagabundo, mientras escucha retumbar sus pasos bajo los cariñosos, los entrañables, bajo los viejos arcos de Compostela, va pensando en las relaciones que pudieran existir, como por un raro milagro de Dios, entre las arquitecturas, las almas y los metales […]. El vagabundo, antes de meterse en la Catedral, a dar gracias al santo por conservarlo vivo, un poco triste y decidor, quiere contar las incontables lozas de Santiago, las piedras, una a una, de la Plaza cuadrada, que es más bella, según los sabios, que la de San Pedro en Roma, o las de la Plaza de los Literarios, que es más entrañable, según los poetas, que la de San Marcos en Venecia. […] En la catedral, en una amable penumbra, rezan las viejas damas compostelanas, los viejos canónigos, los viejos hidalgos.

Todo es suave silencio, bien estudiado silencio, bajo las altas naves de la Catedral. Un niño que quisiera cantar, como un jilguero su salvaje canción mañanera, se callaría, con un respeto milenario, un respeto que no le habría de caber en cien cuerpos como el suyo, al sentirse testigo, quizá sin saberlo, de la tumba del Apóstol.

.Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa. Noguer.

Venecia (por Herman Hesse)

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“No logro describir lo que me hizo tan caro y precioso aquel matinal paseo en lancha, pero lo recuerdo como un goce inestimable.

Quien conozca la Laguna, tal como se presenta en los días de sol, me comprenderá. Los reflejos multicolores de las aguas tranquilas, la ciudad que se alza como una visión con el azul intenso del cielo por fondo, con el Palacio Ducal en primer plano, el globo de brillo deslumbrador del Dogoma, y detrás de éste la elegante cúpula del Salute, a lo cual se suma el acre olor del agua, el fulgor de los velámenes rojos y el silencioso entrecruzamiento de los barcos de mayor tamaño. Todo es de una belleza tan hechicera que uno cree estar soñando y teme constantemente que el cuadro de la ciudad maravillosa que se alza sobre el agua, tan irreal al parecer, pueda esfumarse de repente como el juego irisado de una nube atravesada por el sol”.

Hermann Hesse. Pequeñas alegrías. Sudamericana.

Combray (por Marcel Proust)

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“Combray, de lejos, en diez leguas a la redonda, visto desde el tren cuando llegábamos la semana anterior a Pascua, no era más que una iglesia que resumía la ciudad, la representaba y hablaba de ella y por ella a las lejanías, y que ya vista más de cerca mantenía bien apretadas, al abrigo de su gran manto sombrío, en medio del campo y contra los vientos, como una pastora a sus ovejas, los lomos lanosos y grises de las casas, ceñidas acá y acullá por un lienzo de muralla que trazaba un rasgo perfectamente curvo, como en una menuda ciudad de cuadro primitivo. Para vivir, Combray era un poco triste, triste como sus calles, cuyas casas, construidas con piedra negruzca del país, con unos escalones a la entrada y con tejados acabados en punta, que con sus aleros hacían gran sombra, era tan oscura que en cuanto el día empezaba a declinar era menester subir los visillos; calles con graves nombres de santos (algunos de ellos se referían a la historia de los primeros señores de Combray), calle de San Hilario, calle de Santiago, donde estaba la casa de mi tía, calle de Santa Hildegarda, con la que lindaba la verja: calle del Espíritu Santo, a la que daba la puertecita lateral del jardín…”

Marcel Proust. Por el camino de Swann. Alianza.

Barcelona (por Cervantes)

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“En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. Llegaron a su playa la víspera de San Juan, en la noche, y abrazando Roque a don Quijote y a Sancho, a quien dio los diez escudos prometidos, que hasta entonces no se los había dado, los dejó, con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron. […]

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces de ellos no visto; parecioles espaciosísimo y largo, harta más que las lagunas de Ruidera que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de fámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías; que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos”.

Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha (Alfaguara).