Dunedin literaria

Un viaje reciente a Nueva Zelanda nos llevó hasta Dunedin, en la Isla Sur. Tuvimos así la ocasión de descubrir una de las “ciudades literarias” designadas por la Unesco, en las remotas tierras del Pacífico Sur que hace más de 800 años fueran colonizadas por los maoríes.

Con una población de unos 125.000 habitantes, Dunedin es la principal ciudad de la región de Otago y la segunda ciudad más importante de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Se convirtió en la octava Ciudad Literaria declarada por la Unesco en diciembre de 2014, junto con Praga, Heidelberg y Granada.

¿Cuáles son los criterios para que la Unesco designe a una ciudad como Literary City o Ciudad Literaria? 

Especialmente la cantidad de bibliotecas, las librerías, los centros culturales, los programas educativos, los eventos literarios y culturales a lo largo del año, así como su tradición de sus autores.

Cada ciudad debe postularse ante la Unesco y cumplir los criterios requeridos: un valioso patrimonio literario, una escena contemporánea vibrante en materia de cultura, colaboraciones internacionales, programas de compromiso cultural.

Dunedin, junto con las otras 19 que conforman el listado, los tiene todos. Veamos de qué se trata:

1. Herencia multicultural: Dunedin es la cuna del pueblo kai, cuya cultura se transmitió oralmente durante siglos. A mediados del siglo XIX, la inmigración escocesa hizo presente los versos de Robert Burns. Hoy son numerosos los escritores, poetas, ilustradores y dramaturgos que unen la cultura maorí y del Pacífico con las tradiciones europeas.

2. Una gran ciudad para los escritores: aquí vivieron el peota Thomas Bracken, autor del himno nacional de Nueva Zelanda; Charles Brasch, que fundó el principal diario literario; y los poetas Janet Frame y Hone Tuwhare. En el centro de la ciudad, la plaza llamada Octagon, domina el conjunto una estatua de Robert Burns. Allí mismo hay un Writer’s Walk.

3. Herencia de impresores: desde el sigo XIX se instalaron algunos de los principales imprenteros y editores. Además de Coulls Somerville Wilkie, A.H. & A.W. Reed y John McIndoe, de inportancia nacional, se destacan las publicaciones de la University of Otago Press.

4. Bibliotecas: aquí se abrió en 1908 la primera Biblioteca Pública y libre. Más de un millón de personas la usa anualmente, y un tercio de los habitantes participan en los eventos culturales. La Dunedin Public Library conserva la Reed Collection, una serie de valiosos libros, muchos de origen europeo.

5. Centro del Libro: lo estableció en 2011 la Universidad de Otago, para convertirlo en un centro de excelencia sobre la historia del libro, la cultura impresa y los nuevos modelos de publicación y distribución.

6. Libros para niños: viven en Dunedin varios escritores e ilustradores de libros para niños, multipremiados.  Existen asimismo numerosos programas de lectura y promoción del libro para los niños.

7. Teatros y dramas: la ciudad mantiene una tradición importante relacionada con la literatura dramática y el teatro, a través de sus compañías teatrales, sus poetas y la Universidad.

8. Música y letra: Thomas Bracken, oriundo de Dunedin, fue el poeta más amado del siglo XIX y es el autor del himno nacional God Defend New Zealand. Hoy la música florece en la cultura popular.

9. Patronazgo literario: la Sociedad Robert Burns tiene sede en la Universidad de Otago, que también ofrece residencias para escritores de libros infantiles y promueve otros programas relacionados con la literatura y la edición.

10. Eventos literarios: la ciudad tiene un importante calendario y una larga tradición de lecturas públicas y poesía. Hay talleres de escritura, paseos literarios y seminarios educativos.

El listado total de Ciudades Literarias, declaradas desde 2004, es el siguiente:

1.Edimburgo (Escocia): Su Festival Internacional del Libro, que se organiza en agosto de cada año, se considera el más grande del mundo.

2.Melbourne (Australia): es famosa su librería City Basement Books, decorada como si fuera un lugar de “Alicia en el País de las Maravillas”.

3. Iowa (EEUU): en 1936 se creó aquí el primer Máster de Escritura Creativa del mundo. Desde 1955, 25 autores de esta ciudad ganaron el Pulitzer. Su librería más famosa es la Prairie Lights.

4. Dublín: el 16 de junio celebra el Bloomsday en homenaje a James Joyce y su Ulises. Además vio pasar a Oscar Wilde, WB Yeats, Samuel Becket. Tiene cuatro premios Nobel: George Bernard Shaw, Yeats, Becket, Seamus Heaney.

5. Reykjavik (Islandia): la primera de habla no inglesa en integrar la red. No solo el Nobel Haldor Laxness hace a su reputación: hoy es célebre el escritor de novela negra Arnaldur Indridason.

6. Norwich (Inglaterra): en 1395 apareció aquí el primer libro en inglés escrito por una mujer, Juliana de Norwich. ¿Su mejor librería? The Book Hive.

7. Cracovia (Polonia): la cuna de los escritores Wislawa Szymborska y Czesław Miłosz. Sede de importantes festivales, su género predilecto es la poesía.

8. Dunedin (Nueva Zelanda): tuvo la primera biblioteca pública y libre en Nueva Zelanda.

9. Heildelberg (Alemania): en el valle del RIn, ha recibido en su historia a Gohete y Hölderlin, entre otros poetas. Cuna del romanticismo alemán en el siglo XIX.

10. Granada (España): atada para siempre a la memoria de Federico García Lorca. Es una ciudad de ambiente estudiantil con numerosos acontecimientos literarios y culturales.

11. Praga (República Checa): Kafka, Max Brod, Rilke y Kundera caminaron sus calles. Tiene una importante industria cultural y una calle dedicada al poeta Jan Neruda, que inspiró a Pablo Neruda.

12. Ulyanovsk (Rusia): famosa por sus poetas, sus salones literarios y por ser la ciudad de Ivan Goncharov, autor de Oblomov, aquel famoso por su indecisión y pereza. Por lo tanto el festival literario más famoso se llama… Get off the sofa!

13. Bagdad (Irak): aquí se encontraba, en la biblioteca Bayt al-Hikma, la mayor colección de libros del mundo en el siglo IX. La literatura es un sinónimo de esperanza en una capital devastada por la guerra.

14. Tartu (Estonia): pionera en la defensa de la cultura y el idioma locales. Sede de varios festivales literarios y del Museo Literario Estonio.

15. Lviv (Ucrania): iglesias, librerías, museos, teatros y bibliotecas dibujan el paisaje urbano. Tiene un festival literario anual y aquí existe la imprenta más antigua de Europa todavía activa: imprime desde 1586.

16. Ljubljana (Eslovenia): el año es una sucesión de eventos literarios y musicales. Se estima que cada uno de sus habitantes visita la Biblioteca Municipal cinco veces al año.

17. Barcelona (España): tiene cuatro festivales literarios, una importante industria editorial y dos idiomas, español y catalán. También es el escenario habitual de numerosos escritores latinoamericanos.

18. Nottingham (Reino Unido): tiene 18 bibliotecas y numerosas librerías independientes; supo del paso de Lord Byron y DH Lawrence.

19. Óbidos (Portugal): famosa por su muralla medieval. La Iglesia de Santiago es hoy una librería, en tanto otras funcionan en un mercado o una bodega.

20. Montevideo (Uruguay): Galeano, Benedetti y Onetti hacen a su tradición literaria. Hogar de tertulias y debates literarios, los libros viejos se van a buscar a la feria Tristán Narvaja.

Italia celebra sus parques literarios

mappa-724x1024El 22 de octubre Italia celebra la Jornada Nacional de los Parques Literarios, un evento que incluye visitas, paseos y otras iniciativas gratuitas para gratuitos para revivir la atmósfera y la sugestión de aquellos sitios donde nacieron los grandes poemas y novelas italianas.
La Jornada cuenta con el apoyo de la la red de la Sociedad Dante Alighieri: durante ese día, los parques literarios que custodian los recuerdos e inspiraciones de poetas y escritores de todos los tiempos abren al público con iniciativas que incluyen paseos, degustaciones, lecturas, exposiciones y representaciones teatrales.
El conjunto de acontecimientos previstos para ese domingo, durante el cual los parques literarios tendrán entrada gratuita, se puede consultar en www.parchiletterari.com.

Petrarca. En el parque dedicado a Petrarca, en Padua y en los Colli Euganei, los visitantes pueden descubrir lugares que inspiraron los versos del poeta aretino y las cartas apasionadas de los grandes poetas del romanticismo, desde el amor cortés de los trovadores provenzales a los poemas de Shelley, Byron y Foscolo.
En el parque se visitan oasis naturales, abadías, castillos, villas, termas y la casa del Francesco Petrarca en Arquá, última y amada morada del poeta. Por la tarde se prevén paseos literarios con la inauguración de algunas placas y una degustación final.

Eugenio Montale. En el parque consagrado a Eugenio Montale, en Cinque Terre (Liguria), se hallan todas las impresiones y huellas del poeta genovés, reconocido en 1975 con el Premio Nobel: el parque encierra el paisaje natural que inspiró al poeta, y que la Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad.
Este espacio literario invita a caminar entre los pueblos de Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, donde se hallan las mismas vistas y villas descritas por la sensibilidad del poeta: en particular Monterosso, donde tiene sede la célebre “casa de las dos palmeras” o la “pagoda amarillenta”, como Montale describía la casa donde pasaba sus vacaciones estivales.

Dante Alighieri. El parque literario “Las tierras de Dante” lleva hacia el descubrimiento de los pueblos y lugares donde vivió el Sumo Poeta. El itinerario abraza un territorio muy vasto, que va desde Florencia a Ravenna: sin embargo, es posible realizar paseos más breves.
El fin de semana del 21 y 22 de octubre un evento especial celebrará también los 750 años del nacimiento de Giotto, con un itinerario guiado hacia el descubrimiento de paisajes ricos en arte y cultura. En particular se visita Vicchio, donde está la casa natal de Giotto y un museo de arte sagrado dedicado al Beato Angelico.

Giosué Carducci. Un poco más al sur, en la provincia de Livorno, está el parque de Giosué Carducci, donde se encuentra intacta la atmósfera de los antiguos poblados -Castagneto Carducci, Bolgheri y Donoratico- descritos en los versos y cartas del poeta, Premio Nobel en 1906. “Aquel tramo de la Maremma que va de Cecina a San Vincenzo, es el círculo de mi juventud… las dulces colinas, el camino del vino, los bosques, los olivares, los pinares sombríos, el canto de las cigarras, las amplias playas sobre un mar cristalino”.

Pier Paolo Pasolini. En Ostia, cerca de Roma, el parque dedicado al escritor e intelectual romano Pier Paolo Pasolini se convirtió, tras años de abandono, el un lugar que conmemora el trágico fin del autor con un monumento realizado por el escultor Mario Rosati. El sitio se encuentra dentro del espléndido oasis natural protegido Lipu, que permite organizar excursiones en un entorno natural.

Gabriele D’Annunzio. A su vez en el parque dedicado a Gabriele D’Annunzio, en Anversa (Abruzzos), tendrá varias actividades en torno al pueblo, que domina el último tramo de las sugestivas gargantas del Sagitario, hoy una reserva natural. El sitio de la provincia del L’Aquila inspiró a muchos otros literatos, botánicos, artistas y viajeros; incluso el gráfico holandés Maurits Escher se inspiró en Castrovalva, antiguo pueblo a 820 metros de altura entre las gargantas, para sus visiones geométricas.

Carlo Levi. En el parque de Aliano (provincia de Matera, Basilicata) dedicado a Carlo Levi se reviven las emociones y lugares descritos en la novela Cristo se detuvo en Eboli: pasando por allí y sus alrededores se capta el sentimiento poético y el profundo amor del escritor por la tierra lucana y su gente. Incluso las leyendas de los brigantes, los lobos y las brujas son elementos que suscitan en el visitante las mismas emociones de maravilla y estupor que sintió Levi al comienzo de su confinamiento.

Otros parques. En Sicilia hay otros parques literarios: el de Caltanissetta, dedicado al dramaturgo siciliano Pier Maria Rosso de San Secondo, el de Aliminusa entre Cefalú y las Madonie, consagrado al poeta Giuseppe Giovanni Battaglia, y el de Polizzi Generosa, dedicado a Giuseppe Antonio Borgese.
Asimiso en Galtelli, Cerdeña, un parque literario recuerda a la Premio Nobel Grazia Deledda; y en Adda Nord se encuentra otro dedicado a Alessandro Manzoni, autor de Los novios.

Toledo (Rainer Maria Rilke)

No cabe duda de que jamás podré decir cómo es esto de aquí, querida amiga (esto se reserva al lenguaje de los ángeles, con el que intentan comunicarse con los humanos), pero cuando le digo que esto sea así, que en realidad existe, ha de creerme, cueste lo que cueste. No se puede describir a nadie. Aquí no existe el azar: todo responde plenamente a una ley.
Esta extraordinaria presencia tiene todo el caracter sideral de los astros cuya proyección hacia afuera y cuya posición en el espacio es tal, que ahora comprendo la leyenda según la cual Dios, el cuarto día de la creación tomó en sus manos el sol y lo puso justo encima de Toledo. Ya he recorrido los diferentes lugares y me he empapado el alma con todo ello para retenerlo para siempre: los puentes, los dos puentes, este río y sobre él esta extensión abierta del paisaje abarcable a la mirada, que no es definitivo ni acabado, que aún está elaborándose. […]
Me duele no hallar el tono exacto para describir todo lo que he visto. Aquí, por primera vez, he imaginado que sería posible recorrer diariamente la ciudad para cuidar a los enfermos; atravesando esta ciudad todos los días, uno podría insinuarse en cualquier esquina y esfumarse en lo angosto de una callejuela. No hay forma de asomarse al “exterior”: todo está intensamente marcado por los límites que lo deslidan de lo de “fuera”…

(Rainer María Rilke. Cartas del vivir. Carta a M. von Thurn und Taxis. Obelisco)

Santiago de Compostela (por Camilo José Cela)

spain-1114754_640

“Sí, el gótico es el oro y el románico la humilde, la sencilla, la bellísima plata. El vagabundo, mientras escucha retumbar sus pasos bajo los cariñosos, los entrañables, bajo los viejos arcos de Compostela, va pensando en las relaciones que pudieran existir, como por un raro milagro de Dios, entre las arquitecturas, las almas y los metales […]. El vagabundo, antes de meterse en la Catedral, a dar gracias al santo por conservarlo vivo, un poco triste y decidor, quiere contar las incontables lozas de Santiago, las piedras, una a una, de la Plaza cuadrada, que es más bella, según los sabios, que la de San Pedro en Roma, o las de la Plaza de los Literarios, que es más entrañable, según los poetas, que la de San Marcos en Venecia. […] En la catedral, en una amable penumbra, rezan las viejas damas compostelanas, los viejos canónigos, los viejos hidalgos.

Todo es suave silencio, bien estudiado silencio, bajo las altas naves de la Catedral. Un niño que quisiera cantar, como un jilguero su salvaje canción mañanera, se callaría, con un respeto milenario, un respeto que no le habría de caber en cien cuerpos como el suyo, al sentirse testigo, quizá sin saberlo, de la tumba del Apóstol.

.Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa. Noguer.

Venecia (por Herman Hesse)

venice-2208936_640

“No logro describir lo que me hizo tan caro y precioso aquel matinal paseo en lancha, pero lo recuerdo como un goce inestimable.

Quien conozca la Laguna, tal como se presenta en los días de sol, me comprenderá. Los reflejos multicolores de las aguas tranquilas, la ciudad que se alza como una visión con el azul intenso del cielo por fondo, con el Palacio Ducal en primer plano, el globo de brillo deslumbrador del Dogoma, y detrás de éste la elegante cúpula del Salute, a lo cual se suma el acre olor del agua, el fulgor de los velámenes rojos y el silencioso entrecruzamiento de los barcos de mayor tamaño. Todo es de una belleza tan hechicera que uno cree estar soñando y teme constantemente que el cuadro de la ciudad maravillosa que se alza sobre el agua, tan irreal al parecer, pueda esfumarse de repente como el juego irisado de una nube atravesada por el sol”.

Hermann Hesse. Pequeñas alegrías. Sudamericana.

Combray (por Marcel Proust)

illiers

“Combray, de lejos, en diez leguas a la redonda, visto desde el tren cuando llegábamos la semana anterior a Pascua, no era más que una iglesia que resumía la ciudad, la representaba y hablaba de ella y por ella a las lejanías, y que ya vista más de cerca mantenía bien apretadas, al abrigo de su gran manto sombrío, en medio del campo y contra los vientos, como una pastora a sus ovejas, los lomos lanosos y grises de las casas, ceñidas acá y acullá por un lienzo de muralla que trazaba un rasgo perfectamente curvo, como en una menuda ciudad de cuadro primitivo. Para vivir, Combray era un poco triste, triste como sus calles, cuyas casas, construidas con piedra negruzca del país, con unos escalones a la entrada y con tejados acabados en punta, que con sus aleros hacían gran sombra, era tan oscura que en cuanto el día empezaba a declinar era menester subir los visillos; calles con graves nombres de santos (algunos de ellos se referían a la historia de los primeros señores de Combray), calle de San Hilario, calle de Santiago, donde estaba la casa de mi tía, calle de Santa Hildegarda, con la que lindaba la verja: calle del Espíritu Santo, a la que daba la puertecita lateral del jardín…”

Marcel Proust. Por el camino de Swann. Alianza.

Barcelona (por Cervantes)

barcelona

“En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. Llegaron a su playa la víspera de San Juan, en la noche, y abrazando Roque a don Quijote y a Sancho, a quien dio los diez escudos prometidos, que hasta entonces no se los había dado, los dejó, con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron. […]

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces de ellos no visto; parecioles espaciosísimo y largo, harta más que las lagunas de Ruidera que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de fámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías; que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos”.

Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha (Alfaguara).