Bursa, por Jeffrey Eugenides

La vista era impresionante. A trescientos metros a sus pies, la antigua capital otomana de Bursa se extendía como un tablero de backgammon por el verde fieltro del valle: rombos de tejas rojas encajando en rombos de cal. Aquí y allá, las tumbas de los sultanes se amontonaban como brillantes fichas. En 1922, el tráfico automovilístico no producía atascos en las calles. Los remontes de las estaciones de esquí no se abrían paso entre los pinares de la montaña. No había fábricas metalúrgicas y textiles rodeando la ciudad, llenando el aire de niebla tóxica. Bursa tenía –al menos a trescientos metros de altura- el mismo aspecto que había tenido durante los últimos seis siglos, una ciudad santa, necrópolis de otomanos y centro del comercio de la seda, con las tranquilas e inclinadas calles repletas de almenares y cipreses. Las tejas de la Mezquita Verde se habían vuelto azules con el tiempo, pero eso era todo. Desdémona Stephanides, sin embargo, como lejana espectadora de la partida, miraba el tablero y veía lo que se les escapaba a los jugadores.

(Jeffrey Eugenides. Middlesex. Anagrama)

Circuito “Mirada Benedetti” en Montevideo

Montevideo celebra este año los 100 años del nacimiento del poeta Mario Benedetti. En ocasión del aniversario, la División Turismo de la Intendencia de Montevideo presentó el circuito inteligente “Mirada Benedetti”.

“Mirada Benedetti” está disponible en el sitio web oficial de la ciudad: www.descubrimontevideo.uy, con diferentes recorridos que permitirán descubrir Montevideo a través de la visión del escritor, un relato en el que se mezclan -en distintos niveles- la obra, el autor y los sitios de la ciudad.

La propuesta tiene una versión de recorrido virtual, accesible desde cualquier lugar del mundo, y otra de recorrido presencial por la ciudad. En este segundo caso el visitante podrá seleccionar el barrio y a su vez elegir los atractivos turísticos en función del tiempo que disponga, sus intereses o según las obras preferidas de Benedetti.

Este proyecto se enmarca en el Plan de Desarrollo Turístico Inteligente de la ciudad, Montevideo: De ciudad turística a destino turístico inteligente.

El Palacio Salvo, en el Centro de Montevideo, uno de los barrios del circuito Mirada Benedetti

En cada uno de los barrios se desarrollará un “capítulo” de la mirada Benedetti. El visitante lo podrá ver en el propio lugar al que se refiere el autor utilizando su celular o una tablet. Ese capítulo será un video 360º interactivo, cuyo contenido parte del texto de una obra concreta, introducido y comentado por un narrador y dramatizado por actores en el lugar. Además el capítulo se expande con la presencia del propio Benedetti a través de entrevistas, imágenes y su voz mostradas por el narrador, y las referencias (históricas, culturales, turísticas) mediante las fichas del sitio donde se desarrolla la acción, que aparecerán haciendo click sobre la imagen.

Mario Benedetti nació en Paso de los Toros (Tacuarembó, centro de Uruguay) el 14 de septiembre de 1920, y falleció en Montevideo el 17 de mayo de 2009. Miembro de la Generación del 45, como Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, fue novelista, cuentista y poeta.

Y los barrios que se pueden descubrir van desde la Ciudad Vieja al Centro, Aguada, Punta Carretas o el Parque Rodó. Desfilan así por “Mirada Benedetti” el Teatro Solís, el Industrial Francisco Piria, el Mercado del Puerto, el Palacio Salvo, la Avenida 18 de Julio, el Cementerio Central, la Feria Tristán Narvaja, el Monumento a los Desaparecidos, el Palacio Legislativo, la Rambla Punta Carretas y muchos otros rincones de la ciudad real y literaria a un tiempo.

“Así no vale. Me sentí como desnudo, con esa desesperada desnudez de los sueños, cuando uno se pasea en calzoncillos por Sarandí y la gente lo festeja de vereda a vereda”

Mario Benedetti, “La Tregua”.

En cada uno de los fragmentos evocados, la lectura puede seguir, ya que un link lleva al texto de la obra respectiva de Benedetti disponible en Google Books,

“El amaba esta ciudad y la recorría mucho. Nosotros decidimos entonces, tras haber algunas mediciones en Montevideo sobre la importancia del segmento del turismo cultural, que era el momento de hacer un circuito virtual en homenaje a Benedetti: pero que al mismo tiempo conjugara las dos cosas, la promoción turística con la cultura y, en este caso, la literatura”, explicó Elizabeth Villalba, Directora de Turismo de Montevideo.

Playa de Montevideo

“El circuito es muy interesante recoge mucho de la literatura de Benedetti: cada uno de los barrios, tiene actores y una figura femenina que es Montevideo que habla y actúa con Benedetti; en otros tramos se oye la voz del propio escritor en algunos poemas; tiene videos 360, y tiene fotos del antes y el después (de la época de Mario Benedetti y del hoy), para ver cómo fue transformando el tiempo esos lugares de Montevideo que inspiraron al autor”, agregó. 

“El paseo Mirada Benedetti es extensísimo y tiene muchas historias, muchas fotos, muchos videos, muchos audios, pero es realmente interesante de conocer. Habla prácticamente de toda la obra pero además muestra Montevideo, queríamos que tuviera un impacto turístico que diera ganas de conocer esos lugares. Y a su vez que no desvirtuara en nada la obra de Mario Benedetti, que es conocido mundialmente. Queríamos respetar mucho cada detalle y creo que se logró, con ayuda de la Fundación Mario Benedetti en Uruguay, y de algunas bibliotecas en España que han hecho mucho tributo a Benedetti y que trabajan con su obra y vida. Creo que ha quedado un producto bien interesante, muy innovador para el turista también, porque tiene la oportunidad de recorrerlo en forma virtual, tranquilo, en la habitación del hotel, viendo de qué se trata todo esto, y si algo le llama la atención puede ir y conocerlo. Todo está georreferenciado”, concluyó.

El Teatro Solís

Cada tanto Ramón Budiño va a ver a la tía Olga, hermana de su madre, con quien mantiene diálogos interesantes, a veces casi monólogos de la tía. Olga vive sola, porque enviudó y además perdió a un hijo prácticamente de la misma edad de Ramón. Mario aprovecha la verborragia de la tía para mechar al Teatro Solís, que es casi como mechar a Montevideo misma en el diálogo: «…la otra tarde vino Chelita y me llevó al Solís, a la vermut, claro…» En ese mismo diálogo, la tía Olga hace un panegírico de la cortisona; aunque la cita sea en “Gracias por el fuego”, eso es tema de otro texto: «El fin de la disnea», en La muerte y otras sorpresas.

(Sobre el Teatro Solís y “Gracias por el fuego”)

Cajas de libros en París

Compartimos esta noticia del portal Turismo de Bolsillo, que nos invita a leer en la Ciudad Luz.

Las “cajas de lectura” (boîtes à lire) son instalaciones donde se dejan libros que otros toman por prestado libremente. Es una práctica que va ganando en popularidad en varios países de Europa y más particularmente en Francia, una de las naciones más lectoras del mundo.

Un centenar de estaciones de ferrocarril de París y sus suburbios van a sumarse a la iniciativa y van a tener sus propias cajas, donde los usuarios podrán sacar -pero también dejar- libros.

Esas instalaciones varían en tamaño según los lugares y algunas pueden contener hasta 300 libros. Algunas han sido instaladas en antiguas cabinas telefónicas reacondicionadas con estantes, otras son estructuras especialmente construidas para este fin.

La idea original de este movimiento que no para de crecer es de dar una segunda vida a libros que sus compradores quieren hacer circular. También tiene el propósito de reforzar el gusto por la lectura  y crear vínculos sociales por medio de los libros.

En toda Francia, se estima que podría haber en la actualidad entre 8.000 y 12.000 de estas instalaciones, y se suman nuevas cada semana. El sitio web boite-a-lire.com. geolocaliza unas 6.000 de ellas. La plataforma fue puesta en línea por la ONG RecycLivre que recibe libros de segunda mano, fabrica las cajas y es uno de los actores que agranda la red con nuevos puntos de libre intercambio. 

Las primeras cajas de lectura nacieron en 1991 en Austria. Fueron lanzadas por una pareja de artistas que quería crear una biblioteca abierta. En Francia llegaron a fines de los años 1990, primero en zonas rurales, donde el acceso a los libros no era tan fácil como en las ciudades. Ahora hay por todas partes y hasta al costado de senderos de trekking, en plena naturaleza. 

¿Qué ciudades italianas leen más?

Milán se confirma como la “reina de la lectura” en Italia por octavo año consecutivo, seguida de Roma, que consigue la segunda posición, y Turín, para completar el podio.

La revelación de este año es Nápoles, que por primera vez ingresa en el “top ten”, según la clasificación de Amazon.it, y se apodera del noveno puesto. La lista de la librería virtual muestra un interesante crecimiento en el sur del país: Palermo pasa del puesto 47 al 13, Bari del 46 al 20, Reggio Calabria del 50 al 36.

Los últimos lugares se los disputan tres ciudades de diversas regiones:
Siracusa, Alessandria y Foggia.

La clasificación examina el número de títulos, en papel o en digital, comprados por los clientes de Amazon durante el último año, en los centros habitados con más de 90.000 residentes.

Así, también en este año de cuarentena Milán mantiene su cetro de ciudad amante de los libros, en papel o en digital. Turín desplaza, en el tercer lugar, a Bolonia y Padua, que pasan respectivamente a los puestos cuarto y octavo, en tanto Pisa sale del “top ten”.

Florencia por su parte gana tres puestos respecto de 2019, superando a Verona, que está séptima. Padua queda octava y entre los nuevos ingresos del “top ten”, junto con Nápoles, se destacan Génova y Trieste (puestos 6 y 10).

En cuanto al formato digital exclusivamente, Milán se confirma como la ciudad que compra más e-books en el Kindle Store, seguida de Roma, Turín, Bolonia y Génova. Nápoles en cambio no está entre las diez primeras en lectura digital y deja lugar a Cagliari, en el puesto 10.

Una vez más, Milán es la ciudad que más aprecia los diferentes géneros literarios, adjudicándose el primer lugar entre las ocho clasificaciones divididas por género: allí es donde más se leen textos de no ficción, cocina, fantasía y ciencia-ficción, viajes, literatura motivacional, economía y finanzas, y bienestar. Y a diferencia del año pasado, conquista el primer lugar también en materia de novelas románticas.

Nápoles a su vez figura entre las ciudades donde se leen más libros motivacionales, de economía y finanzas y bienestar, dejando espacio a Verona, cuarta en la clasificación de novelas románticas. Florencia y Bolonia por su parte se confirman como amantes de la buena mesa, en el cuarto y quinto lugar cuando se trata de libros de cocina.

El mapa de Galdós en Madrid

Una guía visual del Área de Cultura, Turismo y Deporte de Madrid que estará disponible en puntos de información turística, bibliotecas y grandes centros culturales

Galdós es Madrid es un mapa cultural ilustrado del Ayuntamiento para celebrar el Día del Libro, que este año se celebra en España el 23 de julio, ya que la habitual fecha de abril transcurrió durante la cuarentena por la pandemia de Covid-19.

En esta guía visual, Gonzalo Izquierdo ilustra los rincones favoritos de Benito Pérez Galdós en Madrid y Carlos Mayoral ofrece su mirada sobre el autor.

Los ciudadanos y visitantes pueden obtener los “Mapas” de forma gratuita, en castellano y en inglés.

El 23 de julio se celebra en 2020 el Día del Libro, una fecha excepcional establecida por el sector del libro tras la suspensión de las actividades previstas para el 23 de abril por la pandemia del coronavirus.

El Ayuntamiento de Madrid se une a esta fiesta cultural con la edición de ‘Galdós es Madrid’, un mapa ilustrado gratuito del Área de Cultura, Turismo y Deporte dedicado a Benito Pérez Galdós, que recorre los lugares principales de paso del autor de Los Episodios Nacionales por la capital.

Esta guía visual para ciudadanos y visitantes celebra el centenario de la muerte del escritor de Fortunata y Jacinta y se ha editado en español e inglés. Desde mañana estará disponible en los centros de información turísticos municipales, así como en el punto de atención turística de la Cuesta de Moyano, en las bibliotecas públicas y en los grandes centros culturales del Área de Cultura, Turismo y Deporte.

Ruta galdosiana

El mapa cultural ha sido ilustrado por Gonzalo Izquierdo y cuenta con el texto de apertura del escritor Carlos Mayoral, que ofrece su mirada sobre el autor en la inauguración de su estatua en el parque del Buen Retiro. Entre los lugares que forman parte de la ruta galdosiana se encuentran la Universidad Central, el Teatro Español, la Plaza Mayor, Lhardy y la redacción de El Debate, el diario que dirigió entre 1871 y 1873.

Galdós es Madrid es una de las guías culturales promovidas por el Ayuntamiento que abordan distintos ámbitos de la ciudad como los paseos literarios, gastronómicos, rincones cinematográficos, guías de galerías, de museos, de bibliotecas públicas… Entre sus características destacan que están siempre centrados en Madrid, una ciudad comprometida con las artes a través de ilustradores con estilos diferenciados. Es una forma atractiva de conocer la ciudad que no es convencional y en la que se aporta una visión de autor.  

A lo largo del año, el Ayuntamiento está desarrollando un amplio programa de actividades culturales para conmemorar el centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós, nombrado Hijo Adoptivo de Madrid a propuesta de la delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Andrea Levy.

Click aquí para descargar el mapa

Odiseo, de Troya a Ítaca

El accidentado regreso de Ulises al terminar la Guerra de Troya inspiró gran parte de la Odisea de Homero. Un itinerario por las islas y costas mediterráneas donde, según el épico relato, el legendario héroe vivió sus fabulosas aventuras.

Por Graciela Cutuli

Buena falta le hizo a Ulises ser “fecundo en ardides” para completar su travesía de diez años después de la Guerra de Troya. Si un precursor hubo del “turismo aventura”, bien puede haber sido este griego astuto, proclive a dejarse llevar por las corrientes del mar y de la vida, que mientras Penélope tejía y destejía a él lo llevaban a un fantástico mundo de hechiceras, sirenas, cíclopes y remolinos. De Troya a Itaca fueron numerosas las escalas que hizo en el recorrido por el homérico “mar de color de vino”, y casi igualmente numerosas son las versiones sobre su auténtico itinerario, que tantos siglos después sólo puede reconstruirse en forma incierta y aproximada. Los espejismos del Mare Nostrum bien pueden situar cada episodio en uno u otro punto de sus remotos rincones, aunque a lo largo de la travesía mediterránea es posible encontrarse en lugares donde no hace falta siquiera usar la imaginación para sentirse en el corazón de la Odisea: todavía hay playas casi vírgenes de aguas transparentes como el cielo, farallones amenazantes que surgen fantasmales de la superficie del agua, verdes islas que ofrecen un puerto seguro para el descanso del navegante. Siguiendo las huellas de Ulises, se pasa desde Asia Menor al sur de Italia, y hay quienes llevan su aventura incluso más allá, hasta las costas de España.

TODO EMPEZO EN TROYA Durante siglos, el emplazamiento de Troya –y hasta su propia existencia, incluyendo la historicidad de la guerra que enfrentó a griegos y troyanos– fueron un misterio. Hizo falta la pasión del muy discutido Heinrich Schliemann para encontrar finalmente los restos de la ciudad, sobre la colina de Hissarlik, en Turquía, a partir de 1870. A lo largo de varios años de excavaciones, Schliemann y sus colaboradores descubrieron la construcción de nueve ciudades sucesivas en el emplazamiento de Troya: la ciudad homérica se atribuye a la capa VI, aunque persisten las dudas y debates sobre dataciones y hechos históricos. El extenso y complejo sitio de la excavación de Troya, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se visita de la mano de guías expertos y minuciosos, aunque para el lego es fácil perderse entre las sucesivas capas arqueológicas. Una de sus imágenes más conocidas, sin embargo, no es histórica: se trata de la reconstrucción del gigantesco caballo de madera que evoca el gran ardid de Ulises –ocultar a los griegos en el caballo regalado a los troyanos– para derrotar finalmente las murallas de Ilión.Dejando atrás Troya, Ulises llegó al “país de los cicones”, en Tracia, una región que hoy se reparte entre Turquía, Grecia y Bulgaria. Ulises y sus compañeros saquearon la ciudad de Ismaro en un auténtico ataque pirata, hasta que fueron expulsados por la furiosa reacción de los habitantes y pusieron proa hacia el “país de los lotófagos”, peligroso para quienes deseaban volver a su patria, porque el loto que comían los habitantes borraba todos sus recuerdos… Quien visite hoy las costas del norte de Africa –probablemente Libia, aunque Homero no fue muy preciso sobre la dirección de los caprichosos vientos que impulsaron las naves de Ulises– no correrá los mismos peligros: en todo caso, es la belleza del lugar lo único que podría inducir al olvido de las ganas de regresar.Libia se abrió al turismo en épocas recientes, y es una de las estrellas ascendentes de la región, por la variedad y riqueza de sus vestigios arqueológicos, aunque una infraestructura todavía no del todo desarrollada hace más que recomendable viajar con conocedores de la zona. Uno de los lugares a visitar son las ruinas de Cirene, un conjunto arqueológico aún en excavación que incluye templos, el ágora, una importante necrópolis y un teatro. A sólo media hora se levanta Apollonia, el primer asentamiento griego en la costa del norte de Africa. La magnificencia de las ruinas, sin intervenciones que alteren su autenticidad, sorprende por su extensión y permite darse una idea de la importancia de Cirene en la Antigüedad, cuando formaba junto con otras cuatro ciudades griegas el conjunto llamado Pentápolis.

“NADIE ES MI NOMBRE” Cuando Ulises consigue finalmente arrastrar a sus compañeros fuera de los peligros del dulce fruto del loto, en verdad sus aventuras no hacen más que empezar. Nuevamente empujados por el viento, exploran una nueva costa y descubren una cueva llena de alimentos: un festín para los viajeros siempre hambrientos, si no fuera porque el festín tenía dueño. Y un dueño ciertamente amenazante: Polifemo, un gigante de un solo ojo que nada más verlos devoró a dos de los infortunados compañeros de Ulises. Haría falta todo el ingenio del griego, que dice llamarse “Nadie”, para escapar a la trampa del cíclope, vencido gracias al vino y un oportuno estacazo en el ojo. “Me atacan, me dejaron ciego”, grita un Polifemo desesperado pidiendo ayuda a sus congéneres, para rematar con una afirmación desconcertante: “Nadie me hizo esto”.Para algunas versiones, el episodio se sitúa en la costa occidental de Sicilia; para otros es indudable que Polifemo y los cíclopes vivían en Creta. Esta isla, la más meridional y también la mayor de Grecia, bien podría haber sido escenario de la aventura, gracias a su litoral accidentado y sus numerosas cuevas: se dice incluso que en una de ellas nació Zeus, y logró escapar a la furia devoradora de su padre, Cronos. Creta posee hermosísimas playas y senderos de montaña; también es célebre por el Palacio de Cnosos, aunque no se encontraron los restos del célebre laberinto de Teseo, Ariadna y el Minotauro.Situar a los cíclopes en Sicilia acerca a los personajes de la Odisea hacia su siguiente aventura, la llegada a la isla de Eolo, el rey de los vientos. Muchos creen que Homero situó las peripecias de su héroe en las tierras y mares occidentales que por entonces fascinaban a los griegos: así habría ubicado a Eolo en las islas Eolias, sobre la costa nordeste de Sicilia. El archipiélago se forma con Lipari, Vulcano, Salina, Stromboli, Filicudi, Alicudi y Panarea, un pequeño rosario de islas volcánicas rodeadas de aguas cristalinas, con playas vírgenes y un sol que favorece el cultivo de vides, olivas y alcaparras, ingredientes esenciales de la dieta mediterránea. Aquí Eolo regaló a Ulises un odre que encerraba los vientos tormentosos, para que pudieran regresar sanos y salvos a sus casas: pero la irrefrenable curiosidad de los marineros pudo más, y al abrir el odre salieron vientos huracanados que los arrojaron nuevamente a tierras desconocidas, esta vez habitadas por los lestrígones, unos gigantes antropófagos no más amables que los cíclopes. Cerdeña, la isla de las costas esmeralda, o bien Córcega pueden haber sido inspiradoras de este episodio: en todo caso, no se puede negar que la imprudencia, la sed de aventura y los vientos llevaron a Ulises por algunos de los más bellos lugares del Mediterráneo, islas que hoy están entre los más preciados destinos turísticos del mundo, meta del jet set y las testas coronadas de Europa.Claro que a nuestro héroe, presa de los lestrígones, no le habrían parecido tan agradables… fue así que, cuando pudo escapar, puso rumbo hacia el norte y desembarcó en la isla de Eea, feudo de la maga Circe, que acostumbraba transformar a los forasteros en animales. Esta vez no le fue tan mal a Ulises, ya que permaneció un año junto a la hechicera, que incluso le dio un hijo, Telégono. ¿Dónde se sitúa el país encantado de Circe? Probablemente en las costas cercanas a Nápoles, donde se encuentra precisamente el cabo Circeo. A los griegos estas costas, al norte de la Magna Grecia, les eran también bien conocidas: la propia Nápoles nació como colonia griega, la “ciudad nueva” de Neapolis.

ULTIMAS AVENTURAS Tras dejar atrás los encantos de Circe y escapar a los tentadores pero peligrosos cantos de las sirenas, Ulises estaba lejos todavía de ver el fin de sus aventuras. Escila y Caribdis, dos monstruos que provocaban remolinos y devoraban a los marineros, son el siguiente escollo de su viaje: tradicionalmente, se ubica a los monstruos junto a la actual Scilla, un encantador cabo que se adentra en el Tirreno, a la altura de Calabria, en lo que llaman la “costa viola” (costa violeta) por el extraordinario color del mar. Scilla mira hacia el estrecho de Messina, célebre por sus difíciles corrientes, un detalle más que ayuda a ubicar aquí la siguiente etapa de Ulises: la isla de Trinacria, el antiguo nombre de Sicilia. De aquí, tras una terrible tormenta cuyo único sobreviviente fue el astuto griego, Ulises fue a dar a la isla Ogigia, morada de la ninfa Calipso. Hay quienes identifican el lugar con Crotone, una antigua colonia griega en la actual Calabria, junto al Mar Jónico, aunque otras versiones llevan mucho más lejos la navegación de Ulises y sitúan a Calipso y sus encantos tan lejos como en el estrecho de Gibraltar. Sólo la intervención divina hizo que Calipso dejara partir a Ulises, que pagó sus años de calma junto a la ninfa con una fuerte tormenta que lo dejaría finalmente en las costas del país de los feacios. Es decir, Corfú, que si no lo fue realmente bien podría haber sido el escenario del encuentro de Ulises con la joven Nausicaa. Corfú es una de las islas más turísticas de Grecia, aunque conserva todavía costas vírgenes de gran belleza y soledad. Pueblitos costeros, bahías protegidas, lagos y una hermosa capital de eclécticas influencias europeas hacen la belleza de Corfú, que fascinó también a la emperatriz Sissi en sus numerosos viajes por Europa. Como recuerdo de su paso queda el Palacio del Achilleion, que la esposa de Francisco José hizo construir al sur de la capital de la isla a fines del siglo XIX.Pero como todo tiene que terminar alguna vez, también los viajes de Ulises llegan a su fin. Con ayuda de los feacios, el héroe regresa finalmente a Itaca, su patria, una isla pequeña que forma parte del archipiélago de las Jónicas, al sur de Corfú. En verdad hoy día a Ulises sólo se lo encuentra con la imaginación, pero la minúscula y escarpada Itaca sigue gozando del privilegio de haber sido la cuna del héroe de la Odisea. “Nuestro padre Odiseo”, como dicen sus habitantes. Sólo por eso, si no es por el atractivo de Vathy, la capital, merece la visita en una recorrida por las islas griegas. En el norte de la isla, se cree que el pueblo de Stavros fue el lugar donde se levantaba el palacio de Ulises, pero no queda vestigio alguno (ni siquiera Schliemann, aunque lo intentó, pudo encontrarlo): sólo una de las piezas del museo arqueológico local, con el nombre del héroe, sirve de testimonio a la veracidad de la Odisea. Una veracidad que al fin y al cabo no tiene importancia alguna, ya que su única verdad está en la literatura, argumento más que suficiente para emprender un viaje que siga las imaginarias y extraordinarias huellas de Ulises.

(Publicado en Página/12, 2008)

Camino al Este, crónicas de amor y desamor

Camino al Este. Crónicas de amor y desamor es el relato de la larga travesía del escritor argentino Javier Sinay desde Buenos Aires a Kioto, a lo largo de cinco meses y atravesando más de 15 ciudades en un periplo que transita diferentes culturas, idiomas y costumbres bajo el signo de los sentimientos.

Todo empezó cuando Higashi –su novia de ascendencia japonesa, hoy su esposa- le dijo que viajaría a Kioto para dedicar un año a estudiar la ceremonia del té. Y tras sus pasos parte el autor: “Yo no tengo un mapa en el que voy marcando los países que conozco. Yo no tengo un plan de millas acumuladas ni una aerolínea favorita” pero “ahora, de un día para otro, voy a atravesar de punta a punta la extensión de 14.953 kilómetros que tiene Eurasia, y voy a hacerlo solo. Porque me doy cuenta de que ya no tengo otra salida más que ir en busca de Higashi”.

En las calles de Seúl. Foto Javier Sinay.

“Soy periodista desde hace mucho tiempo y ya tenía un par de libros publicados; entonces primero pensé en hacer el viaje y después en hacer un libro: primero porque es mi manera de relacionarme con este tipo de cosas, a través de la escritura; y por otro lado también para financiar el viaje con un contrato de adelanto. El origen del libro –cuenta Javier Sinay- es un poco el reflejo de un periodista profesional, en ese sentido, pero al final creo que es lo más comprometido, lo más íntimo que escribí, porque terminé contando muchas cosas de mi historia personal”.

Al trazar su itinerario, vio además que en el medio de su periplo estaba Grodno, el pueblo de sus antepasados, llegados a la Argentina desde la actual Bielorrusia con las corrientes migratorias que se sucedieron entre fines del siglo XIX y principios del XX.

“Y pensé, si voy a Bielorrusia tengo que ir a Rusia, a Moscú, y luego me di cuenta que estaba el tren Transiberiano, que podía llevarme a China. Pensé en hacer reportajes, y seguramente traería nuevos contactos y otras cosas, y pensé en hacer un libro, pero no sabía al principio cuál iba a ser el denominador común”.

“Al principio no sabía, porque decía: ‘¿Qué pueden tener en común París y Ulan Bator? ¿Mi mirada, yo que estoy viajando? Puede ser, pero falta algo más, más concreto’. Empecé a buscar historias ocurridas en cada lugar. Me había marcado un itinerario con 21 ciudades y empecé a googlear leyendo diarios… en cualquier lugar del mundo hay un diario en inglés. En Siberia está el Siberian Times, en China está está el China Daily… Leía el diario local y leía la sección de viajes o de internacionales del Guardian, el New York Times o El País, y anotaba. Primero me hice una larga lista de temas, porque para cada lugar me anotaba lo que había pasado en el último año y medio, y en un momento me di cuenta de que tenía dos, o tres o cuatro historias de amor, o de vínculos, o de desamor, o de soledad. Y eso me hizo clic en la cabeza y dije: “Claro, si yo estoy viajando para visitar a mi novia, este es el denominador común, tengo que hacer este tipo de historia, no entiendo el amor como algo pequeño y obvio, el amor romántico, el amor naif es parte de otra cosa. No lo dejé de lado, pero no solo eso sino que busqué historias de amor, desamor, compañía, sexualidad. Después hice una segunda búsqueda enfocando más en eso”.

Así, conforme avanzan las páginas y las ciudades, logran vida y voz las historias de dos performers que tienen sexo en vivo en Barcelona; la de una pareja que se ama -con candados incluidos- en París; la de un político y asesino alemán que cruzó la frontera del amor al odio; la de un padre chino en busca de un amor -o un buen partido- para su hija.

Candados de amor en París. Foto Javier Sinay.

“Cuando uno hace un viaje tan largo se da cuenta de que Argentina es un rincón en el mundo, y hay muchos rincones en el mundo y muchas cosas pasan a la vez. Y entonces uno puede desdramatizar un poco las cosas… .eso no significa que las cosas que pasan no sean difíciles, sino que hay que tratar de tomar un poco de distancia y no ahogarse”.
“Hay lugares adonde llegué con la historia identificada, por ejemplo París con el tema de los candados. Hay lugares a donde llegué con el tema identificado pero la historia más o menos, por ejemplo, en Barcelona yo sabía que había una pareja que hacía sexo en vivo, y quería entrevistarlos, pero ellos no quisieron darme la nota. Lo que pasó es había cuatro parejas más que hacían sexo en vivo. Yo sabía que quería hablar de sexo en Barcelona, porque me parece que es una ciudad hedonista y liberal, entonces tenía más o menos ese tema y esa historia. Y después hay lugares adonde llegué sin nada porque en Google no había podido identificar ninguna historia y después no me había dado el tiempo para buscar por otros modos. Por ejemplo en Pekín”.

“En China la gente se casa no más tarde de los 27 y un gran porcentaje se casa por acuerdos de familia. Hay jóvenes que tienen 33 años y no están casados, entonces los padres se empiezan a preocupar. Y van a los parques con un currículum impreso en una hoja, de sus hijos, e intercambian a ver si encuentran alguien que cumplan con los requisitos que quieren como pareja para sus hijos. No es cualquier parque: son algunos parques. La pregunta que me hacía yo es si tu padre puede ser más eficiente que Tinder. Después me junté con una periodista en China que me confirmó que eso era así”.

“Al tercer día de estar en Pekín fui a un parque. Unos estudiantes, dos estudiantes chinos, un varón y una mujer, de 19 y 20 años, estudiantes de español, me acompañaron y me hicieron de traductores. Hablaban excelentemente bien el español. Llegamos adonde estaban los padres y hablé con el señor Liu, que me dejó solo sacar fotos del CV de su hijo, pero no a él, Ningún padre quería que le saquen fotos, porque es una deshonra en realidad que tu hijo no esté casado”.

“Volví al día siguiente. Estaban todos en otro parque, y ya se conocían todos, no había mucho intercambio. Al segundo día el señor Liu abrió una bolsa que tenía y me mostró que tenía una botella de agua, unos dados y una tablet con un video de su hija, que era un video editado con una canción y fotos que iban apareciendo de ella al lado de un árbol de cerezas. Y el tercer día, increíblemente, hizo match con otro señor. Eso fue fascinante. Si hubiera sido un cuento, y hacían match al final, hubiera sido bastante obvio. Pero pasó, pasó delante de mis ojos. El último día”.

El señor Liu muestra el CV de su hija. Foto Javier Sinay.

“En Japón me pasó lo mismo, no iba con una historia cerrada o identificada, aunque sabía que quería hablar sobre el entretenimiento adulto que hay en Japón, sobre el tema del sexo, ese contraste tan grande entre tasas muy altas de adultos vírgenes y adultos que no han tenido sexo en el último mes, o adultos solteros. Casi la mitad de los hombres y las mujeres son solteros. Hay un contraste entre eso y mucho fetiche, cosas que nosotros consideramos perversiones. Un sex shop de seis pisos al que fui, lleno de gente, y no estaba en una galería, daba a la calle… Japón es un país de contrastes, muchos no los entendemos”.

“Con respecto a los intérpretes, fui contratando en cada lugar, pero no profesionales porque son muy caros, sino cualquiera que hablara más o menos inglés. Contraté muchos periodistas, como en Alemania, Francia, Rusia, Mongolia, China. En Japón no, pero el gremio periodístico se activa, hay mucha solidaridad, a mí me funciona mucho. Y muchas veces los periodistas ellos mismos me hacían de traductores”.

Emoción en Mongolia

“En el capítulo de Mongolia hay un señor que toca un violín tradicional que se llama moorin khuur, es un violín grande de dos cuerdas que se hacen con crin de caballo y siempre termina rematado en una cabecita de caballo. El caballo es un animal casi sagrado en Mongolia, es poderoso. Yo había encontrado acá unos videos de unos músicos que tocaban violín en las montañas de Mongolia y cantaban el canto de garganta, como un canto gutural, muy inquietante pero muy hermoso”.

“Entonces dije: ‘Quiero hacer un video así y entrevistar a uno de ellos’. Cuando estaba allá me di cuenta de que podía incluir eso en mi libro porque en las bodas ellos participaban y tocaban. Y me dijeron que en Ulan Bator estaba el wedding palace más grande de Asia. Yo decía pero bueno, ¿qué es? Es un lugar donde la gente hace la ceremonia civil y después va a otro salón y hace la ceremonia tradicional todo junto. Y es el único lugar de Ulan Bator donde la gente se casa. Y parece que en otros lugares de Asia hay otros wedding palace. Fui a Ulan Bator, entrevisté a la jueza, le pregunté qué le decía la gente, me contó anécdotas, que el casamiento que más la había impresionado era el de un hombre sin piernas, en silla de ruedas, con una mujer muy hermosa, y que el hombre le decía: ‘Yo no entiendo por que esta mujer me elige’, y después me contaba que antes de casarse tenían una charla con una oficial de asuntos familiares, que ella había trabajado de eso y que la charla consistía en explicarles a los que se iban a casar cómo formar una buena familia mongola. ¿Y cómo es? Muy tradicional, el hombre es el que manda y la mujer lo apoya. Y la mujer confía en que si lo apoya el hombre va a estar bien y eso le va a traer bendiciones a la familia”.

“Y me invitó a dos casamientos, la mañana de un sábado. Uno de esos se suspendió, nadie sabía bien por qué. El otro casamiento estuve ahí y fue emocionante, porque podés irte a la otra punta del mundo, pero el acto de amor es emocionante Y la gente, era gente era muy sencilla, de clase trabajadora, y lloraban de felicidad”.

La historia del señor Liu

“Creo que me conmovió la historia del señor Liu, el chino, porque era un señor que debía tener 64 años y que tenía una sola hija, porque era de la época de la política del hijo único. Hay una desproporción… Ese era mi otro tema: si no salía lo de los parques quería hacer algo con la desproporción entre hombres y mujeres. El señor Liu y su hija eran de una provincia, a mil kilómetros de Pekín. La hija consiguió un trabajo en Pekín y se fue, y como no tenía marido el padre dejó la provincia, se instaló con ella -que alquila una habitación de 8m2- y va todos los días a buscar un novio para la hija. Y el padre era viudo y no quería hablar de su mujer porque decía que no quería entristecerse…”.

“El señor Liu me decía que se iba a dormir poniendo una canción de una cantante china que hablaba de una historia de amor; en el libro está la letra: era la historia de una mujer que sufría por amor, y me dijo que lo había puesto en la tablet y se había quedado dormido con eso”.

Camino al Este: las tapas de las ediciones argentina (izquierda) y española (derecha).

Javier Sinay, Camino al Este. Tusquets, colección Mirada Crónica dirigida por Leila Guerriero.

Grecia, el deber de oír el grito

Cuando un griego recorre Grecia, su viaje se transforma fatalmente en una búsqueda dolorosa de su deber. ¿Cómo llegar a ser dignos de nuestros antepasados y continuar, sin deshonrarla, la tradición de nuestra raza? […] Un paisaje griego no nos produce a nosotros, los griegos, un estremecimiento de belleza desinteresada, el paisaje tiene un nombre – se llama Maratón, Salamina, Olimpia, las Termópilas, Mistra-, está ligado a un recuerdo; aquí fuimos deshonrados, allí nos cubrimos de gloria, y de pronto el paisaje se transforma en una historia llena de lágrimas y de tribulaciones. Y el alma entera del peregrino griego se conmueve. Cada paisaje griego está tan impregnado de felicidades y de desdichas que han tenido repercusión mundial, tan pleno de esfuerzo humano, que se yergue ante uno, severo, y es imposible sustraerse. Se convierte en un grito y hay el deber de oírlo.

Niko Kasantzakis. Carta al Greco. Lohlé-Lumen

Dunedin literaria

Un viaje reciente a Nueva Zelanda nos llevó hasta Dunedin, en la Isla Sur. Tuvimos así la ocasión de descubrir una de las “ciudades literarias” designadas por la Unesco, en las remotas tierras del Pacífico Sur que hace más de 800 años fueran colonizadas por los maoríes.

Con una población de unos 125.000 habitantes, Dunedin es la principal ciudad de la región de Otago y la segunda ciudad más importante de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Se convirtió en la octava Ciudad Literaria declarada por la Unesco en diciembre de 2014, junto con Praga, Heidelberg y Granada.

¿Cuáles son los criterios para que la Unesco designe a una ciudad como Literary City o Ciudad Literaria? 

Especialmente la cantidad de bibliotecas, las librerías, los centros culturales, los programas educativos, los eventos literarios y culturales a lo largo del año, así como su tradición de sus autores.

Cada ciudad debe postularse ante la Unesco y cumplir los criterios requeridos: un valioso patrimonio literario, una escena contemporánea vibrante en materia de cultura, colaboraciones internacionales, programas de compromiso cultural.

Dunedin, junto con las otras 19 que conforman el listado, los tiene todos. Veamos de qué se trata:

1. Herencia multicultural: Dunedin es la cuna del pueblo kai, cuya cultura se transmitió oralmente durante siglos. A mediados del siglo XIX, la inmigración escocesa hizo presente los versos de Robert Burns. Hoy son numerosos los escritores, poetas, ilustradores y dramaturgos que unen la cultura maorí y del Pacífico con las tradiciones europeas.

2. Una gran ciudad para los escritores: aquí vivieron el peota Thomas Bracken, autor del himno nacional de Nueva Zelanda; Charles Brasch, que fundó el principal diario literario; y los poetas Janet Frame y Hone Tuwhare. En el centro de la ciudad, la plaza llamada Octagon, domina el conjunto una estatua de Robert Burns. Allí mismo hay un Writer’s Walk.

3. Herencia de impresores: desde el sigo XIX se instalaron algunos de los principales imprenteros y editores. Además de Coulls Somerville Wilkie, A.H. & A.W. Reed y John McIndoe, de inportancia nacional, se destacan las publicaciones de la University of Otago Press.

4. Bibliotecas: aquí se abrió en 1908 la primera Biblioteca Pública y libre. Más de un millón de personas la usa anualmente, y un tercio de los habitantes participan en los eventos culturales. La Dunedin Public Library conserva la Reed Collection, una serie de valiosos libros, muchos de origen europeo.

5. Centro del Libro: lo estableció en 2011 la Universidad de Otago, para convertirlo en un centro de excelencia sobre la historia del libro, la cultura impresa y los nuevos modelos de publicación y distribución.

6. Libros para niños: viven en Dunedin varios escritores e ilustradores de libros para niños, multipremiados.  Existen asimismo numerosos programas de lectura y promoción del libro para los niños.

7. Teatros y dramas: la ciudad mantiene una tradición importante relacionada con la literatura dramática y el teatro, a través de sus compañías teatrales, sus poetas y la Universidad.

8. Música y letra: Thomas Bracken, oriundo de Dunedin, fue el poeta más amado del siglo XIX y es el autor del himno nacional God Defend New Zealand. Hoy la música florece en la cultura popular.

9. Patronazgo literario: la Sociedad Robert Burns tiene sede en la Universidad de Otago, que también ofrece residencias para escritores de libros infantiles y promueve otros programas relacionados con la literatura y la edición.

10. Eventos literarios: la ciudad tiene un importante calendario y una larga tradición de lecturas públicas y poesía. Hay talleres de escritura, paseos literarios y seminarios educativos.

El listado total de Ciudades Literarias, declaradas desde 2004, es el siguiente:

1.Edimburgo (Escocia): Su Festival Internacional del Libro, que se organiza en agosto de cada año, se considera el más grande del mundo.

2.Melbourne (Australia): es famosa su librería City Basement Books, decorada como si fuera un lugar de “Alicia en el País de las Maravillas”.

3. Iowa (EEUU): en 1936 se creó aquí el primer Máster de Escritura Creativa del mundo. Desde 1955, 25 autores de esta ciudad ganaron el Pulitzer. Su librería más famosa es la Prairie Lights.

4. Dublín: el 16 de junio celebra el Bloomsday en homenaje a James Joyce y su Ulises. Además vio pasar a Oscar Wilde, WB Yeats, Samuel Becket. Tiene cuatro premios Nobel: George Bernard Shaw, Yeats, Becket, Seamus Heaney.

5. Reykjavik (Islandia): la primera de habla no inglesa en integrar la red. No solo el Nobel Haldor Laxness hace a su reputación: hoy es célebre el escritor de novela negra Arnaldur Indridason.

6. Norwich (Inglaterra): en 1395 apareció aquí el primer libro en inglés escrito por una mujer, Juliana de Norwich. ¿Su mejor librería? The Book Hive.

7. Cracovia (Polonia): la cuna de los escritores Wislawa Szymborska y Czesław Miłosz. Sede de importantes festivales, su género predilecto es la poesía.

8. Dunedin (Nueva Zelanda): tuvo la primera biblioteca pública y libre en Nueva Zelanda.

9. Heildelberg (Alemania): en el valle del RIn, ha recibido en su historia a Gohete y Hölderlin, entre otros poetas. Cuna del romanticismo alemán en el siglo XIX.

10. Granada (España): atada para siempre a la memoria de Federico García Lorca. Es una ciudad de ambiente estudiantil con numerosos acontecimientos literarios y culturales.

11. Praga (República Checa): Kafka, Max Brod, Rilke y Kundera caminaron sus calles. Tiene una importante industria cultural y una calle dedicada al poeta Jan Neruda, que inspiró a Pablo Neruda.

12. Ulyanovsk (Rusia): famosa por sus poetas, sus salones literarios y por ser la ciudad de Ivan Goncharov, autor de Oblomov, aquel famoso por su indecisión y pereza. Por lo tanto el festival literario más famoso se llama… Get off the sofa!

13. Bagdad (Irak): aquí se encontraba, en la biblioteca Bayt al-Hikma, la mayor colección de libros del mundo en el siglo IX. La literatura es un sinónimo de esperanza en una capital devastada por la guerra.

14. Tartu (Estonia): pionera en la defensa de la cultura y el idioma locales. Sede de varios festivales literarios y del Museo Literario Estonio.

15. Lviv (Ucrania): iglesias, librerías, museos, teatros y bibliotecas dibujan el paisaje urbano. Tiene un festival literario anual y aquí existe la imprenta más antigua de Europa todavía activa: imprime desde 1586.

16. Ljubljana (Eslovenia): el año es una sucesión de eventos literarios y musicales. Se estima que cada uno de sus habitantes visita la Biblioteca Municipal cinco veces al año.

17. Barcelona (España): tiene cuatro festivales literarios, una importante industria editorial y dos idiomas, español y catalán. También es el escenario habitual de numerosos escritores latinoamericanos.

18. Nottingham (Reino Unido): tiene 18 bibliotecas y numerosas librerías independientes; supo del paso de Lord Byron y DH Lawrence.

19. Óbidos (Portugal): famosa por su muralla medieval. La Iglesia de Santiago es hoy una librería, en tanto otras funcionan en un mercado o una bodega.

20. Montevideo (Uruguay): Galeano, Benedetti y Onetti hacen a su tradición literaria. Hogar de tertulias y debates literarios, los libros viejos se van a buscar a la feria Tristán Narvaja.

Italia celebra sus parques literarios

mappa-724x1024El 22 de octubre Italia celebra la Jornada Nacional de los Parques Literarios, un evento que incluye visitas, paseos y otras iniciativas gratuitas para gratuitos para revivir la atmósfera y la sugestión de aquellos sitios donde nacieron los grandes poemas y novelas italianas.
La Jornada cuenta con el apoyo de la la red de la Sociedad Dante Alighieri: durante ese día, los parques literarios que custodian los recuerdos e inspiraciones de poetas y escritores de todos los tiempos abren al público con iniciativas que incluyen paseos, degustaciones, lecturas, exposiciones y representaciones teatrales.
El conjunto de acontecimientos previstos para ese domingo, durante el cual los parques literarios tendrán entrada gratuita, se puede consultar en www.parchiletterari.com.

Petrarca. En el parque dedicado a Petrarca, en Padua y en los Colli Euganei, los visitantes pueden descubrir lugares que inspiraron los versos del poeta aretino y las cartas apasionadas de los grandes poetas del romanticismo, desde el amor cortés de los trovadores provenzales a los poemas de Shelley, Byron y Foscolo.
En el parque se visitan oasis naturales, abadías, castillos, villas, termas y la casa del Francesco Petrarca en Arquá, última y amada morada del poeta. Por la tarde se prevén paseos literarios con la inauguración de algunas placas y una degustación final.

Eugenio Montale. En el parque consagrado a Eugenio Montale, en Cinque Terre (Liguria), se hallan todas las impresiones y huellas del poeta genovés, reconocido en 1975 con el Premio Nobel: el parque encierra el paisaje natural que inspiró al poeta, y que la Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad.
Este espacio literario invita a caminar entre los pueblos de Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, donde se hallan las mismas vistas y villas descritas por la sensibilidad del poeta: en particular Monterosso, donde tiene sede la célebre “casa de las dos palmeras” o la “pagoda amarillenta”, como Montale describía la casa donde pasaba sus vacaciones estivales.

Dante Alighieri. El parque literario “Las tierras de Dante” lleva hacia el descubrimiento de los pueblos y lugares donde vivió el Sumo Poeta. El itinerario abraza un territorio muy vasto, que va desde Florencia a Ravenna: sin embargo, es posible realizar paseos más breves.
El fin de semana del 21 y 22 de octubre un evento especial celebrará también los 750 años del nacimiento de Giotto, con un itinerario guiado hacia el descubrimiento de paisajes ricos en arte y cultura. En particular se visita Vicchio, donde está la casa natal de Giotto y un museo de arte sagrado dedicado al Beato Angelico.

Giosué Carducci. Un poco más al sur, en la provincia de Livorno, está el parque de Giosué Carducci, donde se encuentra intacta la atmósfera de los antiguos poblados -Castagneto Carducci, Bolgheri y Donoratico- descritos en los versos y cartas del poeta, Premio Nobel en 1906. “Aquel tramo de la Maremma que va de Cecina a San Vincenzo, es el círculo de mi juventud… las dulces colinas, el camino del vino, los bosques, los olivares, los pinares sombríos, el canto de las cigarras, las amplias playas sobre un mar cristalino”.

Pier Paolo Pasolini. En Ostia, cerca de Roma, el parque dedicado al escritor e intelectual romano Pier Paolo Pasolini se convirtió, tras años de abandono, el un lugar que conmemora el trágico fin del autor con un monumento realizado por el escultor Mario Rosati. El sitio se encuentra dentro del espléndido oasis natural protegido Lipu, que permite organizar excursiones en un entorno natural.

Gabriele D’Annunzio. A su vez en el parque dedicado a Gabriele D’Annunzio, en Anversa (Abruzzos), tendrá varias actividades en torno al pueblo, que domina el último tramo de las sugestivas gargantas del Sagitario, hoy una reserva natural. El sitio de la provincia del L’Aquila inspiró a muchos otros literatos, botánicos, artistas y viajeros; incluso el gráfico holandés Maurits Escher se inspiró en Castrovalva, antiguo pueblo a 820 metros de altura entre las gargantas, para sus visiones geométricas.

Carlo Levi. En el parque de Aliano (provincia de Matera, Basilicata) dedicado a Carlo Levi se reviven las emociones y lugares descritos en la novela Cristo se detuvo en Eboli: pasando por allí y sus alrededores se capta el sentimiento poético y el profundo amor del escritor por la tierra lucana y su gente. Incluso las leyendas de los brigantes, los lobos y las brujas son elementos que suscitan en el visitante las mismas emociones de maravilla y estupor que sintió Levi al comienzo de su confinamiento.

Otros parques. En Sicilia hay otros parques literarios: el de Caltanissetta, dedicado al dramaturgo siciliano Pier Maria Rosso de San Secondo, el de Aliminusa entre Cefalú y las Madonie, consagrado al poeta Giuseppe Giovanni Battaglia, y el de Polizzi Generosa, dedicado a Giuseppe Antonio Borgese.
Asimiso en Galtelli, Cerdeña, un parque literario recuerda a la Premio Nobel Grazia Deledda; y en Adda Nord se encuentra otro dedicado a Alessandro Manzoni, autor de Los novios.

Toledo (Rainer Maria Rilke)

No cabe duda de que jamás podré decir cómo es esto de aquí, querida amiga (esto se reserva al lenguaje de los ángeles, con el que intentan comunicarse con los humanos), pero cuando le digo que esto sea así, que en realidad existe, ha de creerme, cueste lo que cueste. No se puede describir a nadie. Aquí no existe el azar: todo responde plenamente a una ley.
Esta extraordinaria presencia tiene todo el caracter sideral de los astros cuya proyección hacia afuera y cuya posición en el espacio es tal, que ahora comprendo la leyenda según la cual Dios, el cuarto día de la creación tomó en sus manos el sol y lo puso justo encima de Toledo. Ya he recorrido los diferentes lugares y me he empapado el alma con todo ello para retenerlo para siempre: los puentes, los dos puentes, este río y sobre él esta extensión abierta del paisaje abarcable a la mirada, que no es definitivo ni acabado, que aún está elaborándose. […]
Me duele no hallar el tono exacto para describir todo lo que he visto. Aquí, por primera vez, he imaginado que sería posible recorrer diariamente la ciudad para cuidar a los enfermos; atravesando esta ciudad todos los días, uno podría insinuarse en cualquier esquina y esfumarse en lo angosto de una callejuela. No hay forma de asomarse al “exterior”: todo está intensamente marcado por los límites que lo deslidan de lo de “fuera”…

(Rainer María Rilke. Cartas del vivir. Carta a M. von Thurn und Taxis. Obelisco)

Santiago de Compostela (por Camilo José Cela)

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“Sí, el gótico es el oro y el románico la humilde, la sencilla, la bellísima plata. El vagabundo, mientras escucha retumbar sus pasos bajo los cariñosos, los entrañables, bajo los viejos arcos de Compostela, va pensando en las relaciones que pudieran existir, como por un raro milagro de Dios, entre las arquitecturas, las almas y los metales […]. El vagabundo, antes de meterse en la Catedral, a dar gracias al santo por conservarlo vivo, un poco triste y decidor, quiere contar las incontables lozas de Santiago, las piedras, una a una, de la Plaza cuadrada, que es más bella, según los sabios, que la de San Pedro en Roma, o las de la Plaza de los Literarios, que es más entrañable, según los poetas, que la de San Marcos en Venecia. […] En la catedral, en una amable penumbra, rezan las viejas damas compostelanas, los viejos canónigos, los viejos hidalgos.

Todo es suave silencio, bien estudiado silencio, bajo las altas naves de la Catedral. Un niño que quisiera cantar, como un jilguero su salvaje canción mañanera, se callaría, con un respeto milenario, un respeto que no le habría de caber en cien cuerpos como el suyo, al sentirse testigo, quizá sin saberlo, de la tumba del Apóstol.

.Camilo José Cela. Del Miño al Bidasoa. Noguer.

Venecia (por Herman Hesse)

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“No logro describir lo que me hizo tan caro y precioso aquel matinal paseo en lancha, pero lo recuerdo como un goce inestimable.

Quien conozca la Laguna, tal como se presenta en los días de sol, me comprenderá. Los reflejos multicolores de las aguas tranquilas, la ciudad que se alza como una visión con el azul intenso del cielo por fondo, con el Palacio Ducal en primer plano, el globo de brillo deslumbrador del Dogoma, y detrás de éste la elegante cúpula del Salute, a lo cual se suma el acre olor del agua, el fulgor de los velámenes rojos y el silencioso entrecruzamiento de los barcos de mayor tamaño. Todo es de una belleza tan hechicera que uno cree estar soñando y teme constantemente que el cuadro de la ciudad maravillosa que se alza sobre el agua, tan irreal al parecer, pueda esfumarse de repente como el juego irisado de una nube atravesada por el sol”.

Hermann Hesse. Pequeñas alegrías. Sudamericana.

Combray (por Marcel Proust)

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“Combray, de lejos, en diez leguas a la redonda, visto desde el tren cuando llegábamos la semana anterior a Pascua, no era más que una iglesia que resumía la ciudad, la representaba y hablaba de ella y por ella a las lejanías, y que ya vista más de cerca mantenía bien apretadas, al abrigo de su gran manto sombrío, en medio del campo y contra los vientos, como una pastora a sus ovejas, los lomos lanosos y grises de las casas, ceñidas acá y acullá por un lienzo de muralla que trazaba un rasgo perfectamente curvo, como en una menuda ciudad de cuadro primitivo. Para vivir, Combray era un poco triste, triste como sus calles, cuyas casas, construidas con piedra negruzca del país, con unos escalones a la entrada y con tejados acabados en punta, que con sus aleros hacían gran sombra, era tan oscura que en cuanto el día empezaba a declinar era menester subir los visillos; calles con graves nombres de santos (algunos de ellos se referían a la historia de los primeros señores de Combray), calle de San Hilario, calle de Santiago, donde estaba la casa de mi tía, calle de Santa Hildegarda, con la que lindaba la verja: calle del Espíritu Santo, a la que daba la puertecita lateral del jardín…”

Marcel Proust. Por el camino de Swann. Alianza.

Barcelona (por Cervantes)

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“En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. Llegaron a su playa la víspera de San Juan, en la noche, y abrazando Roque a don Quijote y a Sancho, a quien dio los diez escudos prometidos, que hasta entonces no se los había dado, los dejó, con mil ofrecimientos que de la una a la otra parte se hicieron. […]

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces de ellos no visto; parecioles espaciosísimo y largo, harta más que las lagunas de Ruidera que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de fámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías; que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos”.

Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha (Alfaguara).