Lecturas para empezar el año: Ficciones migrantes

Ficciones migrantes. Adaptaciones de la literatura argentina en el cine internacional. De Alfredo Dillon y Teresa Téramo, (Biblos 2022, versión impresa 2023).

Las obras de autores centrales de la literatura argentina como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, pero también de escritores contemporáneos como Samanta Schweblin o Sergio Bizzio, han sido fuente de películas producidas en Argentina, pero también han inspirado a directores de otros países a retomar esas historias y reconfigurarlas.

La indagación acerca de los cruces entre literatura y cine implica también una reflexión sobre los modos como el cine internacional ha contribuido a la configuración y cristalización del canon literario argentino, al elegir las obras de ciertos autores y desestimar otras.

Los autores proponen pensar esta circulación y reconfiguración de las narraciones a partir del concepto de ficciones migrantes, que permite señalar a la vez el cruce de fronteras, la “adaptación” al nuevo contexto y la persistencia de ciertas marcas de origen. En toda ficción es posible leer los rastros de un espacio, un tiempo y una identidad, que se modifican cuando ese relato es retomado y vuelve a narrarse en otro espacio y en otro tiempo, desde otra mirada y con otro lenguaje expresivo, para un público diferente.

Aunque toda obra adaptada es una obra original, también resulta posible reconocer en las ficciones migrantes los rastros de los territorios en los que se gestaron, reconfigurados por medio de relecturas y desplazamientos formales y afectivos.

¿Qué sucede cuando directores consagrados internacionalmente como Michelangelo Antonioni o Jean-Luc Godard leen un relato de Cortázar? ¿Cómo ha adaptado a Bioy Casares el cine francés? ¿Qué cuentos de Borges han despertado mayor interés en el cine asiático? ¿Cuánto tiempo transcurre entre la publicación de un texto literario y su transposición cinematográfica? Estas son algunas de las preguntas que se responden responder a lo largo de las páginas.

La publicación pudo hacerse posible en contextos de pandemia gracias a la Ley de Mecenazgo y los aportes de la Fundación Banco Santander que promueve iniciativas culturales en la Argentina.

De cómo Il Gattopardo asombraría a Berlitz

En una reciente fiesta de los Oscares se ofreció un montaje de doblajes para satirizarlos. Cuando se dobló al inglés Il Gattopardo fue para aprovechar la presencia de Burt Lancaster, aristócrata americano, en el papel principal del príncipe. El resto del reparto, excepto Alain Delon, era italiano. Italiana era la novela que adaptaban, italianos el ambiente y el vino, italianas eran las mortadelas que comían con gusto italianos extras. Que todos ellos hablaran inglés, no sólo era incongruente, era criminal; con cada frase anglosajona se mataba a un siciliano. Il Gattopardo parecía una vendetta contra la Sicilia cínica que Visconti, italiano del norte, supo recrear tan bien. Viendo esta película recordé otra de Visconti, Senso, vista en España con italianos, austríacos y carabinieri mascullando la lengua de Castilla como si fueran nativos. Tal capacidad para hablar otro idioma dejaría a Berlitz con la lengua afuera.

(Guillermo Cabrera Infante. Cine o Sardina. Alfaguara)