Vuelve Natalia Ginzburg (el “efecto Ferrante”)

El éxito arrollador de L’amica geniale en lengua inglesa devuelve al centro de la escena a otras escritoras italianas. Especialmente a la autora de Lessico Famigliare.

Gracias al “efecto Ferrante” -al arrasador éxito de las novelas de la cuatrilogía napolinana de L’amica geniale– Estados Unidos redescubre a Natalia Ginzburg. “Una de las grandes autoras italianas del siglo XX”, como la describió el New York Times, saludando la publicación en inglés de dos obras de ficción de Ginzburg, fallecida en Roma en 1991. El 25 de junio llegarán a las librerías estadounidenses la novela de 1947 È stato così, en la versión clásica en inglés de Frances Frenaye de 1949, y Caro Michele, nuevamente traducido por Minna Zallman Proctor, con el nuevo título de Happyness as Such.

Ambas novelas siguen, dos años después, a la reedición para el mundo anglosajón de la obra maestra autobiográfica de Ginzburg, Lessico Famigliare (1963), en una nueva traducción de Jenny McPhee con introducción de Tim Parks. Mientras tanto, en Gran Bretaña el año pasado Daunt reeditó la colección de ensayos de 1962 Le Piccole Virtù, y en febrero reimprimió Le Voci della Sera.

“Es un poco como leer a Ferrante, con la diferencia de que mientras lees a Ferrante tienes la impresión de hacerte una nueva amiga, mientras con Ginzburg es más bien hallar un mentor”, escribió en el Guardian Lara Feigel. .

En 1991, el New York Times había rendido homenaje a Ginzburg en una nota necrológica de William H. Honan, donde se indicaba que la escritora había sido “inicialmente liquidada como una autora menor debido a su interés por la vida familiar”. “Escribo sobre las familias -había dicho Ginzburg a su vez un año antes- porque es donde todo comienza”. El redescubrimiento fue lento pero constante: “Hay algo de Beckett en su prosa, de Chejov, al que admiraba mucho; del último Shakespeare donde a menudo las tragedias son en bambalinas”. “Ginzburg nos dio un nuevo modelo para la voz femenina”, se hizo eco un año más tarde la escritora Rachel Cusk. Hoy para el New York Times esta vez es “instantánea, casi violentamente reconocible: distante, divertida y melancólica. ¿De dónde viene su estilo? ¿Conscientemente construido o inconscientemente ocultado? ¿Inventado o heredado? El sello de Ginzburg es inconfundible, tan circunscrita por su tiempo” y al mismo tiempo tan universal “que no hace falta background agregado para apreciarla”.

Aquí los invitamos a leer el comienzo de Lessico famigliare:

Cuando yo era pequeña y vivía en casa de mis padres, si mis hermanos o yo volcábamos un vaso encima del mantel o se nos caía un cuchillo, mi padre tronaba: «¡No hagáis groserías!».Si mojábamos el pan en la salsa, gritaba: «¡No rebañéis los platos! ¡No hagáis mejunjes!».

Los cuadros modernos también eran, según mi padre, cochinadas y mejunjes; no los podía soportar.

Decía: «¡No sabéis comportaros en la mesa! ¡No se os puede llevar a ningún sitio!».

Y decía: «Si fuerais a una table d’hôte de Inglaterra, os echarían enseguida por hacer cochinadas».

Tenía en gran estima a Inglaterra. Consideraba que era el mayor ejemplo de civilización del mundo.

Durante las comidas solía hablar de las personas que había visto ese día; era muy severo en sus juicios y todo el mundo le parecía estúpido. Para él, un estúpido era «un tonto». «Me ha parecido un grandísimo tonto», decía de alguien a quien acababa de conocer. Además de los tontos, estaban los «palurdos». Para mi padre los «palurdos» eran las personas que se comportaban torpe y tímidamente, las que se vestían de forma inapropiada, las que no sabían montañismo y las que no sabían idiomas.

Llamaba «palurdez» a cada acto o gesto nuestro que juzgaba fuera de tono. «¡No seáis palurdos! ¡No hagáis palurdeces!», nos gritaba continuamente. La gama de las palurdeces era muy amplia. Llamaba «palurdez» a ir con zapatos de ciudad a las excursiones al monte, a entablar conversación, en el tren o por la calle, con un compañero de viaje o con un transeúnte, a hablar con los vecinos desde la ventana, a quitarse los zapatos en el salón y calentarse los pies en el radiador, a quejarse de sed, de cansancio o de rozaduras en los pies durante las excursiones al monte y a llevar a ellas comidas grasientas y servilletas para limpiarse los dedos.

A las excursiones sólo se podía llevar un determinado tipo de alimentos: queso fontina, mermelada, peras y huevos duros, y sólo se podía tomar el té que él mismo preparaba en el hornillo de gas. Inclinaba sobre éste su cabeza absorta con el pelo rojo cortado a cepillo y protegía la llama del viento con su chaqueta de lana de color hollín, chamuscada y pelada por la zona de los bolsillos; todas las vacaciones llevaba la misma.

No permitía que nos lleváramos coñac ni terrones de azúcar a las excursiones, porque decía que eso era «de palurdos», y no nos podíamos parar a merendar en los chiringuitos porque era una palurdez. También era una palurdez ponerse un pañuelo o un sombrero de paja para que no nos diera el sol en la cabeza, cubrirnos con impermeables con capucha cuando llovía y anudarnos bufandas al cuello. Todas estas protecciones eran muy importantes para mi madre, que todas las mañanas, antes de salir de excursión, las metía en la mochila, pero mi padre, nada más verlas, las volvía a sacar encolerizado.

Durante las excursiones, nosotros, con nuestros zapatos de clavos duros y pesados como el plomo, medias de lana, pasamontañas, gafas de nieve sobre la frente, y el sol cayendo de plano sobre nuestras sudorosas cabezas, mirábamos con envidia a los «palurdos» que subían, ligeros, con zapatillas de tenis, o se sentaban a tomar nata en los chiringuitos.

Mi madre decía que ir de excursión al monte era «la diversión que el diablo daba comer fuera, porque, después de comer, le gustaba leer el periódico y echarse la siesta en el sofá.

Pasábamos todos los veranos en la montaña, donde alquilábamos una casa por tres meses, de julio a septiembre. Solían ser casas alejadas del pueblo, y mi padre y mis hermanos iban todos los días con la mochila a la espalda a hacer la compra a la aldea. Como no había ningún tipo de diversión o distracción, nos pasábamos toda la tarde metidos en casa: mi madre, mis hermanos y yo alrededor de la mesa, y mi padre leyendo en la parte opuesta de la casa. De vez en cuando se asomaba desconfiado y frunciendo el ceño a la habitación donde estábamos charlando y jugando, y se quejaba a mi madre de que nuestra criada Natalina le había desordenado los libros.

«Tu querida Natalina es una demente», decía, sin importarle que ésta pudiese oírlo desde la cocina. De todos modos, Natalina ya estaba acostumbrada a esa frase y no se ofendía en absoluto.

Buenos Aires homenajea a Conan Doyle

La Dirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires organiza al ciclo Homenaje al escritor británico Arthur Conan Doyle, al cumplirse 160 años de su nacimiento, a partir de una serie de actividades para recorrer sus obras en las Bibliotecas Leopoldo Lugones y Casa de la Lectura con entrada gratuita.

Durante los días viernes 21 desde las 18 hs, y sábado 22 desde las 15 hs y el domingo 23 a partir de las 16 hs, se llevarán a cabo una serie de charlas, lecturas, performances, talleres y proyecciones a cargo la periodista y escritora Andrea Ferrari, el escritor y profesor  Mario Méndez, la docente Licenciada en Letras Leticia Valls, la Licenciada en Psicopedagogía Nancy Estefano Pérez, la Doctora en Letras María Inés Castagnino, el Gestor Cultural Damián Blas Vives,  y la Editora Lucila Hechart.

Programación:

Biblioteca Leopoldo Lugones. Viernes 21 de junio.

Performance Los Sherlocks, a cargo del Taller de Actuación de la Biblioteca Lugones, bajo de la dirección de Leo Bossio. Biblioteca Leopoldo Lugones. 18 hs.

Lecturas y escrituras de Arthur Conan Doyle en Argentina. En un recorrido a dos voces por su vida y su obra, los escritores Andrea Ferrari y Mario Méndez conversarán acerca del renovado interés que los lectores de todas las edades experimentan por Conan Doyle.  18.30 hs.

Cierre de Los Sherlocks19.30 hs.

Casa de la Lectura, Sábado 22 de junio

Actuando la lectura: Edición especial “Conan Doyle”. Taller de lectura recreativa y vivencial, en la que chicas y chicos se acercarán a la obra de Arthur Conan Doyle a través del juego y el teatro. 16 h.

De la razón a la magia: las creencias de Conan Doyle. La presencia de un animal en la célebre novela El mastín de los Baskerville dispara el cuestionamiento sobre el valor que la razón reviste para Conan Doyle. Su narrativa policial, que ha hecho saltar de la ficción a la realidad a Sherlock Holmes, acaso ya deja traslucir la profunda creencia en el espiritismo y la magia, manifiesta en los últimos veinte años de su vida. María Inés Castagnino, Damián Vives y Guadalupe Campos Battilana, especialistas en literatura inglesa, policial y fantástica, se referirán a estos temas. 17.30 hs.

Casa de la Lectura, domingo 23 de junio

Taller de misterio para chicas y chicos. Partiendo de las aventuras del gran Sherlock Holmes, el grupo creará un caso misterioso con todas las pistas para resolverlo. Por Lucila Hechart. 15 hs

Conan Doyle y el cine. Función especial de Cine para Lectores. Proyección de El mastín de los Baskerville (1959), de Terence Fisher. 17 hs.

El “Fahrenheit criollo” o la debacle del libro argentino

Reproducimos completo el informe difundido por el Observatorio Universitario de Buenos Aires (OUBA), dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, sobre el difícil panorama que enfrenta la industria editorial argentina.

Editoriales, libreros y cámaras de la industria editorial argentina confirmaron en los primeros meses de 2019 su peor crisis histórica agravada por los millones de volúmenes perdidos y por la generación de verdaderos daños estructurales. A partir de 2016 se publicaron menos de la mitad de ejemplares en comparación con el récord positivo histórico de 2014.

La caída editorial argentina desde 2016 registró, con la combinación explosiva de retracción de consumo generalizada a nivel nacional, inflación acumulada superior al 200% y devaluación persistente, una baja de ventas de al menos 36%, así como la pérdida de cerca del 35% de puestos de trabajo directos e indirectos y el cierre de decenas de librerías, con problemas de ventas.

Se trata de números reflejados en estadísticas publicadas por cámaras del sector, en particular por la Cámara Argentina del Libro (CAL) , a finales del año pasado, y actualizadas de manera periódica con encuestas a sus afiliados durante el presente año.

La CAL es una de las entidades más representativas y vocera de la problemática del sector al agrupar a más de 500 medianas y pequeñas editoriales.

“El sector atravesó varios momentos severos de crisis a lo largo de su desarrollo, que posiblemente no puedan ser estrictamente comparables entre sí por circunstancias históricas y puntuales, pero sí podemos decir que esta tal vez sea la crisis más prolongada alcanzando ribetes estructurales por su extensión en el tiempo”, dijo Diana Segovia, gerente de la CAL.

“Estamos con la mitad del mercado de producción de la primera tirada en relación al año 2015. Se pierden lectores y después es muy difícil recuperarlos, además estos tiempos propician el auge de la piratería en especial en formatos digitales de distinto tipo con perjuicios para la industria”, explicó.

Según la Encuesta Nacional de Consumos Culturales, el promedio anual de lectura pasó de tres libros por habitante en 2013 a 1,5 en 2017. Por ello en el marco recesivo argentino desde la asunción del gobierno de Mauricio Macri en diciembre de 2015, el sector editorial fue uno de los primeros en sufrir graves pérdidas, dos años antes que otros como electrodomésticos, textiles, calzados y automóviles.

Según datos del ISBN (International Standard Book Number) compilados por la CAL de enero a octubre del 2018 se imprimieron 36.320.000 de ejemplares, que si fueran comparados con 2014 –año del récord histórico absoluto para la industria en volumen de producción, con más de 128.900.000 ejemplares impresos–, muestran el vértigo de la debacle.

“En lo que va de 2019 se generaron 22,6 millones de ejemplares. Esto muestra una pérdida de un cuarto de tirada promedio para la edición general argentina”, dijo Adrián Vila, Especialista en Políticas Editoriales de la Universidad de Buenos Aires y Doctor por la Universidad de Salamanca, al realizar una estimación de cifras actualizadas al día de hoy.

También la producción de ejemplares del Sector Editorial Comercial (SEC) no deja de decrecer desde 2016 y el año pasado fue de cerca de ocho millones de ejemplares menos que en aquel año.

Un derrumbe transversal

El desglose de la pérdida de puestos de trabajo hasta el mes de febrero del año 2019 implicó una caída directa para el sector editorial de al menos 20% de trabajadores, a lo que debe sumarse la desocupación indirecta ligada a la falta de tareas para correctores, diagramadores, traductores y otros oficios que participan externamente en la producción de libros, que suma al menos 15%

A las “bajas” en el camino debe agregarse también la reducción de personal en librerías de al menos el 15% desde 2016.

El informe de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (Faiga), otra asociación de relevancia, determinó a su vez que entre 2016 y 2018, se perdieron más de cinco mil puestos de trabajo en la industria gráfica.

Las editoriales deben afrontar el valor “volátil” y dolarizado del papel, que se traslada de manera inmediata a los costos: se trata de dificultades que afectan al conjunto de la industria gráfica, no solamente a la producción específica de libros.

“Además habría que ver cómo editoriales y librerías añaden a sus catálogos y a sus planes de venta los libros digitales. El ecosistema digital está en constante expansión y se está transponiendo literatura nacida impresa en papel de manera sostenida”, indicó Vila.

“Un estudio sobre literatura latinoamericana que hemos realizado muestra que en tres años (2015-2018) se ha digitalizado un 10% más de los títulos de la base de datos que disponíamos.

Pasamos de un 31% del corpus buscado en 2015, a un 41% en 2018. Los libros digitales poseen algunas ventajas: su estructura de costos es menor (una vez realizado, ya está, no se sigue produciendo en reimpresiones y reediciones). El tema es qué papel juegan las librerías físicas y las imprentas “, prosiguió.

Vaivenes políticos

Los incentivos a la producción y la compra estatal de libros, por licitación, se dejaron de lado, tras tomar impulso con la sanción, en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, de la Ley de Educación Nacional, en la que los libros se concibieron como material de promoción de lectura en escuelas públicas de los niveles inicial, primario y secundario y llegaban gratis a los alumnos.

Alberto Sileoni, que se desempeñó como ministro de Educación entre 2009 y 2015 durante las dos presidencias de Cristina Fernández de Kirchner, promovió la compra, también por licitación, y con la misma finalidad de promoción de la lectura, de autores nacionales.

Por otra parte la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), conformada por casi dos mil bibliotecas y 30 mil voluntarios en toda Argentina, contribuyó asimismo a la promoción de la lectura.

Una estadística oficial muestra con claridad el cambio de situación con la asunción del gobierno de Macri : de 1150 millones de pesos en 2015, en el renglón de compras estatales de libros, se pasó a erogar sólo 100 millones de pesos en 2016.

Según el último informe del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), dependiente de UNESCO, se registró “disminución de los ejemplares producidos por las entidades públicas en Argentina” , durante los años desde el cambio de gobierno.

Recientemente, diversos actores del medio editorial propusieron un proyecto parlamentario que aspira a la creación del Instituto Nacional del Libro (INLA), iniciativa que fue presentada ante la Comisión de Cultura por el diputado nacional Daniel Filmus.

Algunos de los ejes fundamentales del proyecto de ley, entre otros, son:

– Contribuir a la circulación de la creación literaria y el pensamiento argentino como herramienta de democratización y enriquecimiento del debate público.

– Promover la circulación federal del libro y el acceso igualitario en todo el territorio de nuestro país, fortaleciendo los mecanismos de distribución y comercialización.

– Promover los espacios de promoción y difusión del libro en sus dimensiones culturales y de promoción de la lectura.

– Contribuir a garantizar derechos de autores y productores culturales editoriales.

– Promover la presencia y circulación del libro argentino en el ámbito de la lengua castellana más allá de las fronteras nacionales a través de políticas de estímulo a la exportación y traducción de libros argentinos.

El drama en sordina de las librerías

“Muchas librerías cierran, entran en convocatoria o pagan muy mal y son nuestra principal fuente de ingresos”, dijo el responsable de una importante editorial que opera en el país. Según cifras de la CAL desde 2016 se cerraron 35 pequeñas librerías en el país y otras 30 liquidaron sucursales, fueron absorbidas por cadenas, -otro rasgo del fenómeno de la concentración en la industria editorial-, o redujeron espacios y personal por los costos inaccesibles por el aumento inflacionario de alquileres y servicios como la electricidad.

Apenas como somera mención y a modo de ejemplo, según la asociación de Defensa de Usuarios y Consumidores (DEUCO), las tarifas de luz en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense se incrementaron hasta 2.800% desde 2016 hasta el último mes de abril.

Para el librero Ezequiel Leder Kremer, responsable de Librería Hernández, las cifras de cierres hasta el mes de mayo de este año son casi el doble a las estimadas en el último informe de la CAL, de acuerdo con mediciones propias que llevan adelante entre representantes de librerías.

“Nuestros relevamientos en el sector nos indican al menos los cierres de 56 puntos de venta si agregamos las seis sucursales de la cadena Distal que se contabilizaron a principios de mayo de este año. La única posibilidad a futuro que vemos es una recuperación del mercado interno, incremento del poder adquisitivo y mayor demanda laboral como soluciones de fondo”, dijo. “Tenemos cada vez menos clientes, la recesión contribuye a cambios de idiosincracia cultural, destruye hábitos cultivados por años en nuestro país. Las personas ya no salen, se recluyen temprano en sus casas, aferradas a sus abonos al cable o a los servicios por streaming como su última ventana con el exterior y los consumos culturales, que costaron décadas fomentar, se ven profundamente perjudicados”, concluyó Leder Kremer.

Crisis coyuntural y estructural

“La crisis editorial actual puede pensarse en dos dimensiones, una coyuntural y otra estructural.  La primera se refiere a la circunstancia de que el libro es un objeto suntuario y en toda situación económicamente recesiva es una de las primeras materias que cae en el mercado y una de las últimas en recuperarse. En tanto la mirada estructural tiene que ver con que a partir de la década del 90 en Argentina empieza a darse un proceso de concentración permanente de la industria editorial”, afirmó el vicedecano de la Facultad de Filosofía, Américo Cristófalo, referente en el área editorial y reconocido traductor.

“Los grandes grupos editoriales dominan una porción vastísima del mercado, mientras que las editoriales medianas, pequeñas e independientes se disputan una porción muy pequeña. Este rasgo estructural que acompaña el movimiento de la industria editorial a nivel global, solamente puede ser modificado por medio de regulaciones del Estado, que no es precisamente el concepto que tiene hoy la política hegemónica”, agregó

“Estamos ante una crisis incomparable, ni durante las dictaduras ni en la década menemista delos 90, que marcó el inicio de la concentración de la industria editorial argentina, se verificó un panorama tan desolador”, explicó.

“A la gran crisis de 2001 le siguió una fuerte recuperación que se acentuó de manera  exponencial entre 2004 y 2015, hasta marcar el récord histórico de publicaciones del país en millones de ejemplares. Este período se caracterizó, además de las mejores condiciones de producción y de venta, por la recuperación de funciones de la actividad editorial relegadas, como la traducción, que en muchos casos logró anticipar a grandes editoriales concentradas con la puesta en circulación de autores y obras relevantes, como ocurrió en las mejores épocas de la historia editorial argentina, así como la promoción de autores jóvenes y el rescate de escritores argentinos “, añadió Cristófalo.

“Del mismo modo habría que decir que durante ese período la industria gráfica alcanzó altos niveles de inversión en nuevas tecnologías y en la modernización del parque editorial”, concluyó.

Según el Cerlalc : “En Argentina, las seis editoriales comerciales líderes, ordenadas según la cantidad de ejemplares declarados, son responsables del 56% del total de ejemplares producidos por las editoriales comerciales, sobre la base de un modesto 10% de los ISBN solicitados por estas mismas en 2017. Cuatro de las siete editoriales destacadas por ejemplares producidos son grupos internacionales, en concreto, Penguin Random House mediante su división Grupo Editorial con sede en España; las españolas Planeta y Grupo Prisa, casa Matriz de la editorial de libros educativos Santillana, y la alemana Holtzbrinck” .

Las publicaciones universitarias no son la excepción en la crisis. La Facultad de Filosofía y Letras, por ejemplo, trabaja dos líneas de edición: una vinculada a materiales académicos de las cátedras y a la publicación de resultados de investigación producidos en la casa y otra, EUFyL, que aspira a intervenir con un catálogo relevante en el medio cultural argentino, esta segunda línea de producción dirigida a librerías y de distribución nacional quedó fuertemente afectada por el impacto de la crisis actual.

Las publicaciones universitarias apenas suman el 4% de quiénes producen libros en Argentina, según las últimas estimaciones de la CAL.

Fahrenheit criollo: resistencia y reducción de daños

El 14 de diciembre del año pasado el colectivo “Trabajadorxs de la palabra” realizó con gran repercusión de asistencia un “Librazo” en la Plaza de los Dos Congresos, frente al Parlamento argentino, con mesas de debate, espectáculos musicales, “suelta de libros” y lecturas públicas, justamente de fragmentos de la novela Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, que recrea un aparato estatal dedicado literalmente a la quema de libros con el oxímoron de un Cuerpo de Bomberos incendiario.

El llamado se hizo bajo las siguientes consignas: “Tratamiento efectivo de la Ley del Libro, No al vaciamiento de la Cultura y la Educación, No a la falta de políticas activas para la actividad editorial y No al ajuste, el endeudamiento y la represión”.

“Lxs trabajadorxs de la palabra somos librerxs, editores, periodistas culturales, traductorxs y escritorxs. El sector en el que trabajamos está en crisis. La caída del salario diezmó las ventas de libros teniendo como consecuencia, en muchos casos, el cierre de librerías. El aumento en los costos de producción, a partir de la devaluación y la dolarización del precio del papel, daña los planes editoriales y conlleva una menor cantidad de libros publicados y de trabajos asociados a la producción del libro. Toda la cadena de valor está precarizada. Desde correctorxs hasta autorxs,  pasando por el diseño, la diagramación, la impresión y la venta. A lo que se suma la falta de políticas públicas de incentivo o regulación y la apertura de importaciones”, resumía el Colectivo en el comienzo del significativo comunicado de convocatoria.

La metáfora creada por Bradbury en 1953, como repudio a la asfixiante extensión del macartismo en Estados Unidos, cobra actualidad en el plano de la realidad editorial argentina:

la vida del libro argentino, amenazada por la profundidad de la crisis y por la estructura monopólica dominante del sector requiere políticas urgentes de reparación y de recuperación activa.

Entre distintos actores del mundo editorial circula la convicción generalizada de que un período de cuatro años más en estas condiciones va a significar un golpe de gracia letal para la industria cultural tal como la conocemos hasta el momento.

Gran muestra sobre Gramsci en Moscú

El filósofo italiano Antonio Gramsci vivió en la entonces Unión Soviética entre 1922 y 1923, como delegado del Partido Comunista Italiano (PCI) en el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista.
    En el Museo Estatal de Historia de la Literatura Dahl de Moscú abre la exposición dedicada a sus famosos Cuadernos de la cárcel, que por primera vez salen de los límites de la Unión Europea.
    Los Cuadernos, expuestos una sola vez fuera de Italia en 2017 en el Instituto Italiano de Cultura de Londres, se conservan habitualmente en la Fundación Gramsci de Roma.
    “Se trata de un evento de extraordinaria importancia desde el punto de vista histórico y cultural por cuanto permite reabrir un debate en Rusia sobre el legado político y la memoria histórica vinculándolo con la figura de Gramsci, poco conocido para el público ruso”, comentó Olga Strada, directora del Instituto Italiano de Cultura de Moscú.
  Si la muestra londinense estuvo dedicada exclusivamente a los Cuadernos, en Moscú el objetivo es más amplio: dar a conocer al público el pensamiento, la personalidad y el destino de Gramsci, dado que en Rusia solo lo conocen los estudiosos, mientras en Italia y en toda Europa se lo considera como una figura clave del siglo XX.
 Un destino extraño, considerado que la biografía de Gramsci está indisolublemente vinculada con Rusia. Allí conoció a Julia Schucht, hija del revolucionario Apollon Alexandrovich Schucht, muy cercano a la familia Ul’janov y amigo personal de Lenin.
   Julia dio a luz dos hijos: Delio y Giuliano, cuyos hijos, los nietos de Antonio Gramsci, todavía viven en Moscú.
   En la muestra se exponen documentos únicos, libros, cartas (en italiano y ruso) procedentes de la colección del Archivo Estatal Ruso de Historia Social y Política, fotos y objetos personales de la colección del nieto del filósofo, Antonio Gramsci “el joven”.
  Entre las reliquias de familia se presenta un cenicero que, fumador empedernido, Grasmci usó hasta el final de su vida, y “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo, que lo acompañó durante todo su período de prisión y fue fuente de inspiración para la redacción de los “Cuadernos”.
    La muestra abrirá hasta el 7 de julio en la nueva sede del Museo Dahl.

Fuente: http://www.ansalatina.com https://bit.ly/2YRlT7p

Programa de residencias en Buenos aires para escritores extranjeros

Residence Programme for foreign writers in Buenos Aires

Offers the opportunity to stay five weeks in Buenos Aires as part of their professional and artistic development. 

Annual application 1st November – 5th December 2018

Programa de Residencia para escritores extranjeros en Buenos Aires

Ofrece la oportunidad de permanecer cinco semanas en Buenos Aires como parte de su desarrollo artístico y profesional.

Candidaturas anuales: del 1 de noviembre al 5 de diciembre de 2018

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Camilleri será Tiresias

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Andrea Camilleri

El novelista italiano Andrea Camilleri, “padre” del comisario Montalbano -su personaje más popular- protagonizará una obra teatral que él mismo escribió, Conversación sobre Tiresias, por pedido del Instituto Nacional de Drama Antiguo.
El escritor, de 92 años, será dirigido por Roberto Andò en el estreno de la obra, en el Teatro Griego de Siracusa. Será el 11 de junio y la primera vez que Camilleri interprete sobre el escenario un texto propio.
Como el poeta argentino Jorge Luis Borges, también ciego, del mismo modo Camilleri -oriundo de Sicilia y creador de un particular lenguaje que fusiona el italiano con el dialecto- elige al personaje de Tiresias para profundizar en la ceguera y la narración de historias.
El mítico adivino de Tebas es -dice Camilleri- “un espejo en el cual reflejarse y a través del cual releer el sentido último de la invención literaria”. Durante su solitaria conversación, el narrador devenido en actor meditará en voz alta sobre la ceguera y el tiempo, la memoria y la profecía, a la vez que hablará de su propio viaje por la vida y la historia.

Italia celebra sus parques literarios

mappa-724x1024El 22 de octubre Italia celebra la Jornada Nacional de los Parques Literarios, un evento que incluye visitas, paseos y otras iniciativas gratuitas para gratuitos para revivir la atmósfera y la sugestión de aquellos sitios donde nacieron los grandes poemas y novelas italianas.
La Jornada cuenta con el apoyo de la la red de la Sociedad Dante Alighieri: durante ese día, los parques literarios que custodian los recuerdos e inspiraciones de poetas y escritores de todos los tiempos abren al público con iniciativas que incluyen paseos, degustaciones, lecturas, exposiciones y representaciones teatrales.
El conjunto de acontecimientos previstos para ese domingo, durante el cual los parques literarios tendrán entrada gratuita, se puede consultar en www.parchiletterari.com.

Petrarca. En el parque dedicado a Petrarca, en Padua y en los Colli Euganei, los visitantes pueden descubrir lugares que inspiraron los versos del poeta aretino y las cartas apasionadas de los grandes poetas del romanticismo, desde el amor cortés de los trovadores provenzales a los poemas de Shelley, Byron y Foscolo.
En el parque se visitan oasis naturales, abadías, castillos, villas, termas y la casa del Francesco Petrarca en Arquá, última y amada morada del poeta. Por la tarde se prevén paseos literarios con la inauguración de algunas placas y una degustación final.

Eugenio Montale. En el parque consagrado a Eugenio Montale, en Cinque Terre (Liguria), se hallan todas las impresiones y huellas del poeta genovés, reconocido en 1975 con el Premio Nobel: el parque encierra el paisaje natural que inspiró al poeta, y que la Unesco reconoció como Patrimonio de la Humanidad.
Este espacio literario invita a caminar entre los pueblos de Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore, donde se hallan las mismas vistas y villas descritas por la sensibilidad del poeta: en particular Monterosso, donde tiene sede la célebre “casa de las dos palmeras” o la “pagoda amarillenta”, como Montale describía la casa donde pasaba sus vacaciones estivales.

Dante Alighieri. El parque literario “Las tierras de Dante” lleva hacia el descubrimiento de los pueblos y lugares donde vivió el Sumo Poeta. El itinerario abraza un territorio muy vasto, que va desde Florencia a Ravenna: sin embargo, es posible realizar paseos más breves.
El fin de semana del 21 y 22 de octubre un evento especial celebrará también los 750 años del nacimiento de Giotto, con un itinerario guiado hacia el descubrimiento de paisajes ricos en arte y cultura. En particular se visita Vicchio, donde está la casa natal de Giotto y un museo de arte sagrado dedicado al Beato Angelico.

Giosué Carducci. Un poco más al sur, en la provincia de Livorno, está el parque de Giosué Carducci, donde se encuentra intacta la atmósfera de los antiguos poblados -Castagneto Carducci, Bolgheri y Donoratico- descritos en los versos y cartas del poeta, Premio Nobel en 1906. “Aquel tramo de la Maremma que va de Cecina a San Vincenzo, es el círculo de mi juventud… las dulces colinas, el camino del vino, los bosques, los olivares, los pinares sombríos, el canto de las cigarras, las amplias playas sobre un mar cristalino”.

Pier Paolo Pasolini. En Ostia, cerca de Roma, el parque dedicado al escritor e intelectual romano Pier Paolo Pasolini se convirtió, tras años de abandono, el un lugar que conmemora el trágico fin del autor con un monumento realizado por el escultor Mario Rosati. El sitio se encuentra dentro del espléndido oasis natural protegido Lipu, que permite organizar excursiones en un entorno natural.

Gabriele D’Annunzio. A su vez en el parque dedicado a Gabriele D’Annunzio, en Anversa (Abruzzos), tendrá varias actividades en torno al pueblo, que domina el último tramo de las sugestivas gargantas del Sagitario, hoy una reserva natural. El sitio de la provincia del L’Aquila inspiró a muchos otros literatos, botánicos, artistas y viajeros; incluso el gráfico holandés Maurits Escher se inspiró en Castrovalva, antiguo pueblo a 820 metros de altura entre las gargantas, para sus visiones geométricas.

Carlo Levi. En el parque de Aliano (provincia de Matera, Basilicata) dedicado a Carlo Levi se reviven las emociones y lugares descritos en la novela Cristo se detuvo en Eboli: pasando por allí y sus alrededores se capta el sentimiento poético y el profundo amor del escritor por la tierra lucana y su gente. Incluso las leyendas de los brigantes, los lobos y las brujas son elementos que suscitan en el visitante las mismas emociones de maravilla y estupor que sintió Levi al comienzo de su confinamiento.

Otros parques. En Sicilia hay otros parques literarios: el de Caltanissetta, dedicado al dramaturgo siciliano Pier Maria Rosso de San Secondo, el de Aliminusa entre Cefalú y las Madonie, consagrado al poeta Giuseppe Giovanni Battaglia, y el de Polizzi Generosa, dedicado a Giuseppe Antonio Borgese.
Asimiso en Galtelli, Cerdeña, un parque literario recuerda a la Premio Nobel Grazia Deledda; y en Adda Nord se encuentra otro dedicado a Alessandro Manzoni, autor de Los novios.