Gianni Rodari, el Collodi del siglo XX

Una serie de eventos en toda Italia celebran el centenario del escritor y pedagogo Gianni Rodari, nacido en Omegna (Piamonte) el 23 de octubre de 1920. En el día mismo de su aniversario el Correo italiano emitió una estampilla conmemorativa.

Ganador del premio Hans Christian Andersen -considerado el Nobel de la literatura infantil- en 1970, Rodari falleció en Roma el 14 de abril de 1980. Aunque la pandemia trastocó los planes de conmemoración de su centenario, muchos de los acontecimientos pasaron este año al plano virtual.

Mientras Roma lo recordó con una lectura transmitida en streaming por Facebook, en Génova se organizaron tres días de conferencias y espectáculos y la red televisiva Sky Arte difunde el documental C’era due volte Gianni Rodari.

La clásica colección Meridiani Mondadori publica, en ocasión del aniversario, dos volúmenes especiales: Opere, a cargo de Daniela Marcheschi, y Rodari a colori, a cargo de Grazia Gotti, para recorrer la historia de sus textos más célebres ilustrados por artistas como Verdini, Munari, Altan y Mattotti. En esas más de dos mil páginas, el autor de Filastrocche in cielo e in terra y Favole al telefono se muestra en toda su moderna complejidad.

También llega el Codice Rodari‘, una auténtica obra de arte que aplica los principios del autor -por supuesto a través del juego- y fue realizada por el ilustrador Alessandro Sanna, recientemente distinguido con el Children’s Laureate (es decir que será durante dos años embajador de la ilustración italiana para niños en el mundo).

Un capítulo aún sin explorar de la biografía literaria de Rodari es el enorme y duradero éxito que tuvo primero en la Unión Soviética y ahora en Rusia: ahora, lo investiga la traductora Anna Roberti en su obra Cipollino nel Paese dei Soviet (Ediciones Lindau).

Cipollino, el personaje creado por Rodari en los años 50, fue casi olvidado en Italia, en tanto se abrió camino en la Unión Soviética, donde se hizo famosísimo. En el libro se incluye una rara entrevista donde el escritor afirma que la URSS había captado enteramente, más que otros países, el aspecto fantástico de sus libros.

Hace falta una gran fantasía, una fuerte imaginación para ser un verdadero científico, para imaginar cosas que aún no existen y descubrirlas, para imaginar un mundo mejor de aquel en que vivimos y ponerse a trabajar para construirlo.

Gianni Rodari

La obra Grammatica della Fantasia encierra la reflexión teórica de Rodari sobre la “Fantástica”, es decir, el arte de inventar un universo del que estudió las leyes, mecanismos y estructuras constantes: un método en el que se basa no solo la literatura, sino el mundo mismo, un proceso intrínseco a la naturaleza humana. De ahí el papel fundamental que tiene la imaginación en la vida de cada una de las personas, y no solo de los niños: esta es la apoyatura de la complejidad del pensamiento y el diálogo con el mundo de Rodari.

Ya en 1974, el lingüista Tullio De Mauro definió a Rodari como un clásico en el sentido calviniano del término. Un clásico que dio forma literaria a una Italia en busca de nuevas expresiones literarias, dando alas a la utopía como capacidad de construir fábulas y mantenerlas siempre vivas.