El lunes 11 de mayo, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) fue el escenario de un evento literario con la presencia del escritor chino Mo Yan, premio Nobel de Literatura. El encuentro, que incluyó la participación del embajador de China en Argentina, la recitación de poesía en chino en español y entrevistas con jóvenes autores, culminó con una extensa conversación con Mo Yan, recibido con entusiasmo por el público.
El evento dio inicio con la intervención del embajador de la República Popular China en Argentina, Wang Wei, quien expresó su honor por la realización del “Día de la Literatura China en Argentina” en el marco de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Agradeció el apoyo de la Fundación El Libro y la Asociación de Escritores Chinos, y dio una cálida bienvenida a los asistentes argentinos.





El embajador destacó la conexión entre la literatura china y argentina, señalando que la “preocupación por resolver las tribulaciones del mundo antes que buscar sus propias alegrías” de los literatos chinos resuena con la devoción de los autores argentinos hacia su tierra, la paz y el futuro. Ambas tradiciones, afirmó, narran una aspiración humana compartida hacia la luz, la justicia, la belleza y la felicidad.
En un mundo marcado por la incertidumbre, el embajador enfatizó la importancia de reconocer la diversidad de las civilizaciones y trascender las barreras a través del diálogo. Citando un antiguo proverbio chino (“Todas las cosas crecen juntas sin dañarse, todos los caminos discurren en paralelo sin contradecirse”), abogó por superar los conflictos mediante el aprendizaje recíproco y sustituir la arrogancia por la inclusividad. Concluyó su discurso expresando su confianza en que el intercambio cultural entre China y Argentina fortalecerá su afinidad y construirá un futuro de prosperidad compartida.
Poesía y jóvenes talentos
Antes de la presentación de Mo Yan, el público tuvo la oportunidad de disfrutar de un breve recitado de poesía china, tanto en su idioma original como en castellano, una forma de acercarse a la riqueza cultural y literaria del país asiático.
Posteriormente, Alejandro Vaccaro, presidente de la Sociedad Argentina de Escritores y asesor cultural de la Fundación El Libro, moderó una conversación con dos jóvenes autores chinos: Suonancairang y Yang Zhihan.
Suonancairang: la influencia del Tíbet y la conexión con Argentina
Suonancairang, originario de la meseta tibetana en la provincia de Qinghai, compartió cómo su entorno natal moldeó su obra literaria. Explicó que su nombre, que significa “prosperidad” y “longevidad”, le fue dado por su abuelo con buenos deseos. Describió su infancia en un “territorio de vida nómade”, donde desde los ocho años montaba a caballo para gestionar el ganado.
El autor destacó la profunda influencia de su tribu y familia en su escritura, mencionando a un tío que fue médico itinerante y luego proyeccionista de cine. Este tío, al ver el cóndor argentino en televisión, le dijo a Suonancairang que debía ser “tan fuerte como el cóndor argentino”. Esta anécdota, según el escritor, simboliza la curiosidad de su tío por la tierra argentina y, de alguna manera, su propio viaje a este país en nombre de la literatura. Suonancairang concluyó que su camino literario está intrínsecamente ligado al ambiente y a las personas que lo rodearon.

Yang Zhihan: nostalgia y la voz de los que no tienen voz
Yang Zhihan, por su parte, se presentó como una escritora de novelas cortas y medianas, nacida en la provincia de Heilongjiang, la más septentrional de China. Explicó que su nombre, “Zhihan”, significa “conocer el frío” o “sentir el frío”, lo que la hace especialmente sensible a las personas que sufren las inclemencias del clima.
A diferencia de la tendencia tecnológica actual, Yang Zhihan se definió como una “persona de nostalgia”, más interesada en el afecto y el cariño entre los seres humanos, incluso en sus momentos de conflicto. Su obra se centra en las “voces débiles” y en las dificultades de aquellos que no tienen la oportunidad de expresarse. Puso como ejemplo a dos vendedoras de mercado que pierden su fuente de ingresos debido al auge de las ventas por internet en China, o a un anciano apasionado por la ópera local que no encuentra el amor. A través de sus escritos, Yang Zhihan busca dar voz a estas historias y a estas personas.
Mo Yan: un Nobel que es un comienzo
El momento más esperado de la noche fue la entrevista con Mo Yan, conducida por Alejandro Vaccaro. El escritor, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 2012, compartió detalles sobre su proceso creativo, sus influencias y su visión de la literatura.
Mo Yan comenzó agradeciendo la invitación a la Feria del Libro de Buenos Aires y bromeó sobre la experiencia de Suonancairang como pastor, comparándola con la suya propia, mucho más modesta. Destacó la sensibilidad de las escritoras, como Yang Zhihan, para captar las emociones sutiles y las complejidades de la vida.
Al hablar de su obra más reconocida, Sorgo Rojo, Mo Yan explicó que la escribió en 1985, a raíz de una convocatoria para escribir sobre la guerra de resistencia contra la invasión japonesa en la década de 1930. Sin embargo, la guerra es solo un telón de fondo en su novela; el foco principal está en los sentimientos y la personalidad de los personajes. Comparó su enfoque con el de Suonancairang, quien también considera a los animales como seres con los que se puede empatizar.
Mo Yan reveló su fascinación por el impresionismo en las artes plásticas, mencionando a Van Gogh y Monet. Intentó trasladar el colorido de estas obras al lenguaje literario, buscando una nueva forma lingüística. Esta búsqueda de color en el lenguaje fue, según él, lo que atrajo al director Zhang Yimou a adaptar Sorgo Rojo al cine.
Sobre sus influencias, Mo Yan reconoció que la literatura china es una parte importante de la literatura mundial y que toda literatura nacional es influenciada por otras. Recordó su contacto con la literatura rusa en su juventud y, en la década de 1980, la “explosión” de la literatura latinoamericana traducida al chino. Autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar fueron traducidos y publicados en China.
Mo Yan comparó su experiencia al leer a García Márquez con la de este último al leer a Kafka: “¡Se puede escribir una novela así!”. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que imitar a estos grandes maestros no era el camino. Para tener un lugar propio en la literatura, un escritor debe recurrir a su propia cultura, historia y vida real. Reconoció que liberarse de la influencia de García Márquez fue un proceso largo, que solo logró después de escribir su novela El aroma del sándalo.
Al ser consultado sobre la rapidez con la que escribió Sorgo Rojo (en 15 o 30 días), Mo Yan explicó que, si bien a veces la inspiración le permite escribir el equivalente a 10.000 palabras en un día, en otras ocasiones el proceso es más lento.
Finalmente, sobre el Premio Nobel de Literatura, Mo Yan afirmó que no es un final, sino un comienzo. Sobre Borges, Mo Yan confesó que no lo “entendía del todo”, comparando la experiencia con mirar la luna: “Si me preguntas si lo he leído, sí lo he leído, pero si lo comprendo, me cuesta”. Esta ambigüedad, dijo, es real y le gusta mantenerla.
Relató una anécdota conmovedora sobre su visita a la cafetería de Borges en Buenos Aires, donde sintió calor al tocar la mano de una estatua de tamaño real del escritor, y vio una “luz” en sus ojos profundos, a pesar de su ceguera. Para Mo Yan, Borges es un “escritor divino”, una “deidad de escritor”.
Mo Yan compartió que, después del Nobel, se ha esforzado por liberarse de la “maldición del premio Nobel”, que a veces lleva a los autores a decaer. Ha escrito varias obras, como Tranquilo, vamos a tomar el té y El ser humano (un libro de cuentos), que han sido bien recibidas por los lectores. Para él, el Nobel es un “acontecimiento casual”, y un escritor debe recurrir a su propio interior y determinación para seguir creando.
El escritor concluyó la entrevista revelando su incursión en la dramaturgia, un género que le apasiona desde niño. Ha escrito obras de teatro y óperas que se han representado en importantes escenarios de China y Europa. Antes de terminar la entrevista, rodeado de los aplausos del público y de pedidos de autógrafos, expresó su deseo de que, en su próxima visita a Argentina, lo presenten como un “excelente dramaturgo chino”.






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