Hoja por Hoja

Proyecto editorial & Revista literaria online

Pasaporte Literario: una experiencia de lectura única en Chile

Hoja por Hoja Avatar


La gestora cultural Rosario Andisco creó junto a su pareja
Pasaporte Literario, un proyecto que combina literatura, arte y oficios en una experiencia cultural mensual que llega a lectores de todo Chile. En diálogo con Hoja por Hoja, reflexiona sobre lectura, comunidad y el valor de volver a lo tangible en tiempos digitales.

Hubo un tiempo —no tan lejano— en que recibir un libro era un acontecimiento. No una compra inmediata ni una descarga silenciosa, sino una llegada: algo esperado, elegido por otro, cargado de promesa.

Tal vez por eso Pasaporte Literario no nació como un negocio editorial sino como una intuición. “Estábamos haciendo un voluntariado en Algodonales, Andalucía, y fuimos un fin de semana a Sevilla. Visitamos la librería El gusanito lector y nos quedamos conversando mucho rato con la librera. Al salir le dije a mi novio: estaría muy bueno recibir libros en tu casa recomendados de tú a tú, por alguien apasionado por la lectura”, recuerda Rosario Andisco, creadora —junto a su pareja— de este proyecto cultural chileno.

Esa misma noche, en un Airbnb, entre vino y cuadernos abiertos, el proyecto tuvo nombre antes incluso de tener forma: Pasaporte Literario. Había nacido viajando “y buscaba que cada edición fuera, precisamente, un viaje hacia una nueva historia o un nuevo país”, afirma Rosario.

Leer sin pedir permiso

Hay algo profundamente contemporáneo en el origen del proyecto: la conciencia de que muchas personas desean leer, pero sienten que la cultura sigue funcionando como un territorio vigilado.

“Desde el primer minuto quisimos que fuera un proyecto accesible, que promoviera la democratización del acceso a la literatura —y luego también al arte— y pusiera en valor los oficios y el trabajo hecho a mano por artesanos locales”, explica Andisco. El foco estuvo desde el inicio en el ecosistema independiente: autores, editoriales y artistas fuera del circuito más comercial.

Pasaporte Literario aparece así como un gesto de hospitalidad cultural. La lectura deja de ser examen y vuelve a ser descubrimiento.

—¿Qué es Pasaporte Literario?

Es una caja de suscripción mensual sorpresa que incluye un libro —antes de su lanzamiento comercial y firmado por su autor o autora—, una obra de arte en impresión fine art creada especialmente por un artista local, un objeto artesanal hecho a mano, un marcapáginas diseñado para cada edición y el acceso a un club de lectura con el autor.

Más que una caja, es una experiencia estética cuidada. Cada elemento está elegido con mucho detalle. La idea es que recibirla se sienta como un pequeño cumpleaños mensual.

—¿Qué diferencia a Pasaporte Literario de otras cajas similares?

Nuestra principal diferencia es combinar literatura, arte y oficios. Existen muchos clubes de lectura, pero pocos proyectos cuya propuesta vaya más allá del libro y de la lectura.

Además, trabajamos con novedades editoriales dedicadas por sus autores y con una curaduría colaborativa. Nuestro mayor mérito, creemos, es dar visibilidad a quienes participan: autores, artistas y artesanos son los verdaderos protagonistas de cada edición.

Con el tiempo logramos consolidar una comunidad muy fiel que atravesó con nosotros el estallido social, la pandemia y la aparición de proyectos similares.

—¿Cómo equilibran el gusto personal con lo que puede interesar a la comunidad?

Es probablemente lo más difícil. Hay que pensar en cientos de lectores distintos. Gracias al feedback fuimos encontrando un equilibrio, entendiendo que no todas las elecciones gustarán a todos, y eso está bien.

Parte del espíritu del proyecto es animarse a leer algo que quizás uno no elegiría. Muchas veces creemos que debemos disfrutar aquello que “se supone” que es bueno, y no necesariamente es así. Leer también implica sorpresa.

Todos los libros se leen previamente. Algunas decisiones son inmediatas; otras requieren más tiempo, especialmente cuando se trata de lecturas más experimentales.

—¿Y qué ocurre con el arte y los objetos que acompañan al libro?

El arte suele permitir mayor libertad. Buscamos artistas en ferias, exposiciones o redes sociales y les proponemos crear una obra inédita. Nos gusta también sorprendernos con el resultado.

Lo más complejo es el objeto artesanal: intentamos no repetir técnicas ni oficios. Es un trabajo colaborativo constante con artesanos de distintas regiones del país, buscando piezas que sean lindas, funcionales y significativas.

—¿Qué rol cumple el proyecto en la difusión de editoriales independientes chilenas?

Ha tenido un impacto importante. Cuando comenzamos, muchas editoriales no estaban digitalizadas. Hoy confían en el proyecto y nos envían sus novedades.

Al trabajar con tirajes grandes ayudamos a aumentar visibilidad, promover impresión local y acercar lectores y escritores desde un lugar más cercano. Eso ha fortalecido toda la cadena del libro independiente. El impacto siempre fue positivo, desde promover que se publiquen autores emergentes al elegirlos, a promover la impresión local (hay suscripciones que imprimen en China para lograr abaratar costos), a dar a conocer distribuidoras (cuando trabajamos con editoriales independientes de afuera), y en la difusión en redes. Hemos logrado acercar a los lectores con los escritores/as, desde un lugar más cercano. Y eso es muy valorado.

—¿Qué aprendieron con la experiencia?

Que nunca se puede anticipar qué va a gustar. A veces apostamos por algo que creemos que será un éxito y pasa desapercibido; otras veces lo más simple se agota rápidamente.

También aprendimos muchísimo sobre arte, impresión fine art y trabajo colaborativo. Se generan vínculos muy fuertes con artistas, proveedores y lectores.

—¿Qué valores sostienen el proyecto?

Vivimos en un continente profundamente desigual, donde muchas veces la cultura parece tener dueños. Hacerla accesible es lo más desafiante y también lo más gratificante.

Además, poder vivir de algo que conecta con lo que amas produce una enorme satisfacción.

—¿Cómo conciben el vínculo entre lectura, sorpresa y placer estético?

Lo estético es muy importante. Somos la única suscripción del mundo que tiene una caja diseñada especial para el proyecto y no una caja de cartón autoarmable. Desde el minuto 1 esto ha marcado la experiencia. Nuestra caja simula ser un libro que se abre y, asimismo, un maletín artístico. Tiene un diseño minimalista, colores neutros. Todo el contenido es pensado para que tenga cierta armonía, la paleta de colores, etc. No usamos materiales que no sean nobles, evitamos el uso de plástico.

Nos parece importante que la experiencia empiece al abrir la caja. Intentamos que el marcapáginas que acompaña al libro tenga la misma paleta de colores. La sorpresa va más allá de la lectura, sino en el conjunto de elementos que componen cada edición. Que conversen de alguna forma.

Si bien en el orden de importancia, el libro es la estrella, le damos un espacio importante al arte y al objeto, y dependerá del suscriptor/a qué le llama más la atención.

Al final, todo entra por los ojos, entonces creemos que es importante que a primera vista, resalte el conjunto. 

—¿Qué lugar ocupa la experiencia sensorial en tiempos de lectura digital?

Desde el inicio quisimos volver al papel y a lo tangible. Aunque existan ebooks, muchas personas siguen prefiriendo el libro físico.

No hay nada comparable con recibir algo que puedas tocar y conservar. En una época donde todo parece descartable, alentamos también cierto coleccionismo: guardar, cuidar, hacer durar.

—¿Cuál fue el mayor desafío inicial?

Que mucha gente decía que fracasaríamos. Nos aseguraban que no funcionaría. Sin embargo, demostramos que la lectura interesa más allá de ciertos sectores sociales y que el arte y lo hecho a mano siguen siendo valorados.

—¿Planean expandirse a otros países?

Hubo intención, intentamos llegar a Perú, pero no se dio. Somos solo dos en el equipo, a veces los sueños quedan grandes para un equipo tan pequeño. Habría implicado quizás migrar, y no queríamos descuidar lo que estábamos haciendo localmente. También, hay países donde veíamos oportunidades y de a poco han salido otras suscripciones, por lo que habría que analizar cada mercado en específico. Creemos sí, que es un proyecto único y que podría hacerse en cualquier país latinoamericano porque tenemos muchos oficios y artesanos y patrimonio. No lo descartamos, nos escriben muchas personas preguntando si hacemos envíos internacionales.

—¿Qué le dirías a alguien que duda en suscribirse?

Que pruebe. Cada caja abre la puerta a lecturas y artistas que probablemente no conocería de otra manera. Vienen dedicados por ellos y además la mayoría de las veces hasta pueden conocerlos en el club de lectura. Automáticamente, uno pasa a ser parte de una comunidad de personas que creen en el valor de lo local, de lo hecho a mano, de los detalles, de la estética. No hay nada más lindo que empezar una colección de arte, conocer artistas, contar con piezas artísticas únicas. Sentir que cada mes es como tu cumpleaños, que recibes algo especial, único, y que si te pierdes un mes es como si te faltara algo. También es un minuto para uno mismo, de autocuidado. Para dejar de lado las pantallas y la inmediatez y sumergirse en otros mundos.

—Para terminar: ¿qué te sigue recordando por qué vale la pena leer?

Últimamente me ha marcado mucho la literatura africana. Son libros atravesados por la historia, la desigualdad y la memoria. Leerlos me vuelve más vulnerable y más empática.

Estoy convencida de que leer —igual que viajar— nos vuelve personas más tolerantes y más amables.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

©Graciela Cutuli


Sitio web diseñado y desarrollado por Axel J. Dumas Cutuli (axeldumas@hotmail.com) y Micaela Fernández (ffmicaelab@gmail.com)