Los trucos del Gran Zabbatini

A comienzos del siglo XX vivía en Praga un hombre llamado Laibl Goldenhirsch. Era una persona modesta, un rabino, un intérprete de la ley que se había propuesto entender los misterios que nos rodean. Una tarea a la que se consagraba en cuerpo y alma. Día tras día, hora tras hora, se devanaba los sesos cavilando sobre la Torá, el Talmud, la Tanaj y otras lecturas igual de fascinantes. Tras haber estudiado y enseñado durante años, tenía una idea aproximada de cómo era el mundo, pero sobre todo de cómo debería haber sido. Porque existían, al parecer, ciertas discrepancias entre el luminoso esplendor de la creación y la molesta y lluviosa rutina diaria que hemos de arrastrar los humanos. Sus discípulos le apreciaban, en cualquier caso los menos torpes. Sus palabras iluminaban las tinieblas de la existencia, como la luz de una bujía.

Mucho tiempo después, a comienzos del siglo XXI, vivía en el Nuevo Mundo, en la ciudad de Los Angeles, un niño llamado Max Cohn. Tres semanas escasas antes de su undécimo aniversario sus padres fueron con él a un restaurante japonés en Ventura Boulevard y le dijeron que iban a divorciarse. Por supuesto, no se lo soltaron enseguida. Pasaron la mayor parte de la tarde haciendo como si todo fuera igual que siempre. Pero Max barruntaba que algo pasaba. Simplemente, eran demasiado afables con él. Él había tenido una sospecha desde el principio. Su mejor amigo del colegio, Joey Shapiro, había pasado hacía unos meses por algo muy parecido, lo que le convirtió, en la clase, en una especie de héroe de tragedia, admirado y compadecido al mismo tiempo. Joey había probado el néctar agridulce de la tragedia y por eso estaba un paso más cerca de la edad adulta que el resto de la 4A.

El truco, la primera novela de Emanuel Bergmann, es la historia de cómo se vinculan estas dos historias: la del niño que cree en lo imposible y la del viejo que ya no cree en nada. Con humor y con tragedia, como la vida misma, el hilo corre de Europa a América invisible como la prestidigitación de un mago. Y eso, magia, es precisamente lo que hay página tras página sosteniendo el devenir de un relato con ecos de Isaac Bashevis Singer y de Leo Perutz. El Gran Zabbatini está en el centro de las intrigas que viajan de un continente a otro, pero ¿quién es el Gran Zabbatini? ¿Hasta dónde llega su magia y qué podrá hacer Max para conseguirla? Der Trick se editó en Zúrich en 2016: el éxito fue tan rápido como si hubiera intervenido la varita mágica. Pero lo que intervino es, en realidad, el ritmo narrativo, la construcción de los personajes y un escenario bicéfalo que él explicó de esta forma en una entrevista con La Vanguardia: “Soy inmigrante alemán en Estados Unidos y para mí no hay una verdadera patria, pues en Estados Unidos soy un extranjero y en Alemania soy judío, por tanto, decidí escribir con un pie en cada mundo”. El truco se lee como una novela de peripecias pero es también una novela de personajes, una novela picaresca y una novela histórica, atravesada de punta a punta por un humor nostálgico que hará recordar a Max y al Gran Zabbatini mucho tiempo después de haber dado vuelta la última página.

 Aquí El truco en las palabras de Emanuel Bergmann: