“Nunca en el centro de la tapa de Gente”

(De Manuel Mujica Láinez al poeta Oscar Monesterolo)

Miraflores, San Isidro, 28 de noviembre de 1977

Querido Oscar:

Lo que resultó verdaderamente pintoresco fue el asunto de la tapa de la revista Gente para fin de año. Vinieron a buscarme un periodista, una modelo y una cantante de tangos, ambas aparentemente célebres, cuyos nombres ignoraré hasta que la revista salga. Allá nos aguardaban unos veinticinco famosos y un enjambre de fotógrafos y cronistas. Como yo he figurado ya en una de esas tapas, cuando el escándalo de Bomarzo, me ha enseñado la experiencia que por nada hay que situarse en el medio, porque como la tapa es doble, la doblan por el medio y al que va en el centro lo cortan por la mitad. Para algo sirve haber vivido. Me ofrecieron dicho centro que rechacé cortésmente a favor del ministro, pues se anunció que no era imposible que Martínez de Hoz llegara. Mientras lo esperábamos, dudando, trabé relación con algunos de mis colegas de los cuales conocía: al tenista Vilas, Amalita Fortabat (ejecutiva y millonaria), al pintor Berni, la bailarina Olga Ferri, el compositor García Morillo, dos de los Luthiers que admiro tanto, la espléndida actriz dramática María Rosa Gallo, Labruna (el de River Plate); una archicélebre vedette cuyo nombre no recuerdo, a quien naturalmente confundí con Libertad Leblanc, y a quien, para su horror le dije ¿cómo te va, Libertad? Migré, el de los teleteatros que nunca terminan y que gana fortuna con ellos; el gordo Porcel, personajes del box, del fútbol; un joven científico cordobés importante por haber descubierto que ciertos animales domésticos transmiten ignoro qué enfermedad, etc etc. La no Libertad Leblanc, que resultó ser Nélida Lobato, se equivocó, movida por la vanidad y se ubicó en el fatalísimo centro: yo, humilde y astuto, me corrí a la punta izquierda, espero que la mejor, detrás de Guillermo Vilas, sobre cuyo caliente hombro reposó mi mano…

(Alejandra Zina. Guillermo Korn. En primera persona. Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos)

De ensueños y majadería

Cuenta Hermann Hesse que una vez recibió una carta de un librero de Berna, contándole que uno de sus clientes, obrero de Emmental, le había encargado su libro Ensueños. El librero se lo dio y a los pocos días vuelve el comprador con el libro, que le devolvió diciéndole: “Jamás cayó bajo mi vista tan reverenda majadería”.

(Fuente: Hermann Hesse. Cartas)

“No sabían quién era Beethoven”

Cortazar

De Julio Cortázar a Eduardo Castagnino

Bolívar, 23 de mayo de 1937

Ya sé, ya sé. Habrás protestado de lo lindo por mi silencio, ¿no es cierto? […]. Recién hoy, domingo, me siento más libre. Es de mañana y estoy solo… Este Colegio Nacional de Bolívar es un gran edificio relleno a medias de estudiantes y algunos profesores. Prácticamente aún no se ha hecho nada en materia de enseñanza y he tenido oportunidad de enterarme de algunas pequeñas comidillas. Por ejemplo, que de no venir varios profesores-entre los cuales nos contamos-, la inspección hubiera armado un tremendo escándalo, ya que a un mes de iniciadas las clases (!) la única materia que se dictaba era Ciencias Biológicas. Además, Música, pero eso no es una materia; eso es algo inefable, algo que va más allá de las palabras. Presenciar clases de Música en los colegios secundarios significa horrorizarse hasta el punto de que yo, tras de la experiencia, llego a sentir cierta simpatía por Canaro.[…]. La vida aquí me hace pensar en un hombre a quien le pasean una aplanadora por el cuerpo. Sólo hay una escapatoria, y consiste en cerrar la puerta de la pieza en que se vive- y buscar un libro, un cuaderno, una estilográfica. Nunca, desde que estoy aquí he tenido mayores deseos de leer. Porsuerte que me traje algunas cosas, y podré, ahora que estoy más descansado, dedicarles tiempo. El ambiente, en y fuera del hotel, en, y fuera del Colegio, carece de toda dimensión. Los microbios, dentro de los tubos de ensayo, deben tener mayor número de inquietudes que los habitantes de Bolívar. Ayer, como excepción honrosísima y fenómeno increíble, encontré a una persona que “ha oído hablar” de Arturo Marasso. Imaginate que en tercer año del nacional, no sabían quién era Beethoven.[…]

Julio Cortázar. Cartas 1937-1963. Alfaguara.