De Pablo Neruda a Adelina del Carril

Querida Adelina, tengo que decirte muchas gracias por tu carta tan comprendedora, tan bien escrita y tan loca. […] Siempre me creo comprendido en esa alusión final de todas tus cartas a Delia: “Abrazos a todos los que te quieren”, aunque la frase me queda chica porque adoro a Delia y no puedo vivir sin ella. Muy a menudo tengo que reprenderla, hace algunos días en que estaba a cargo por algunos minutos de la cocina, nos trajo una sopa de fósforos, porque distraídamente después de dar el gas, echó los fósforos a la olla. Pierde los guantes en todos los tranvías, le dice “mijito” a todos los vendedores de medias y paga el autobús con llaves y botones. Me dirás tú si sigue siendo como era o ha progresado. Tú también me encantas pero no te conozco bastante, pero estoy dispuesto a adorarte, pero a pelearme mucho contigo porque tantas cosas. […]

(Fernando Sáez. Delia del Carril, la mujer argentina del poeta Neruda. Sudamericana)