De Sigmund Freud a Stephan Zweig (II)

25-6-1931
Viena

Querido señor:
Gracias por la impresión privada. El hecho de que a Mozart le gustara “el sonido de las ventosidades” y él mismo lo produjera, ya me era, no sé cómo, conocido. A la explicación que da usted no hay nada que objetar. Siempre que he psicoanalizado a músicos me ha llamado la atención el interés especial que manifiestan ya desde su infancia por los ruidos que uno hace con el intestino. Dejo en el aire si eso puede juzgarse sólo como un caso especial del interés por el mundo de los sonidos en general o bien cabe suponer que hay un fuerte componente anal en el don (para mí desconocido) de la música.
Saludos cordiales
Suyo, Freud.

(Fuente: Stefan Zweig. Correspondencia. Paidós)