9 de enero de 1950

Cesare Pavese escribe en su Diario: “La pasión inmoderada por la magia natural, por lo salvaje, por la verdad demoníaca de plantas, aguas, rocas y países, es un signo de timidez, de fuga frente a los deberes y a los compromisos del mundo humano. Es preciso tener el coraje de mirar con los mismos ojos a los hombres y sus pasiones”.